domingo, 12 de octubre de 2008

La Resistance







Uno de los extras más curiosos que vienen con la edición de L'armée des ombres que comentaba la semana pasada, es un documental, Le Journal de la Resistance, que narra la liberación de París en 1944 por los ejércitos aliados. Una obra que solo por su génesis ya merecería ser tenida en cuenta, ya que fue rodado por el Comite de Liberación del Cine Francés, una unidad encuadrada en la resistencia francesa (las Forces Françaises de l'Interieur, o FFI) y fue reuniendo clandestinamente equipo y celuloide, además de operadores, de manera que cuando se produce la insurrección en París, está preparado para rodar los hechos que tuvieron lugar en esos días de Agosto de 1945, y que luego fueron rápidamente montados y distribuidos por toda Francia.

Por supuesto, la intención y el tono de ese documental era claramente propagandística, de celebración de la derrota del invasor y de exaltación del sentimiento nacional francés, contribuyendo no poco a la creación del mito según el cual, París se había liberado así misma sin intervención de los aliados occidentales, y toda Francia, excepto unos pocos traidores, había combatido desde el primer día al invasor, guiados por el héroe en el exilio, el general de Gaulle (cuya entrada en París y desfile constituyen el tramo final del documental, casi una apoteosis).

Obviamente, ahora sabemos que no fue así, que la invasión alemana, dividió al país y propició el estallido de una guerra civil entre franceses, entre aquellos que veían al ejército alemán como restaurador del orden amenazado por los partidos políticos, llegando incluso a preferir éste a sus propios compatriotas, y aquellos que bien por convencimiento político o por orgullo nacional (pensemos en Saint Exupery, antinazi, pero perteneciente a la derecha tradicional). Una división que continuaba también en la FFI, puesto que estas englobaban a tendencias de lo más dispar, enemigas incluso en tiempo de paz, como ocurría con la desconfianza mutua entre los movimientos comunistas y el centro derecha que se reunía alrededor de de Gaulle, y que llevaría a la caída de su gabinete a los pocos meses de la liberación de Paris.

Sin embargo, y a pesar de esta intencionalidad política y propagandística, la cercanía de los hechos provoca que el mito del que hablaba no haya aún cristalizado cuando se rueda y estrena este documental, lo cual, junto con la inmediatez de las imágenes, rodadas como digo en pleno fragor de la lucha, consigue que la visión del París en rebeldía, atrapado entre la retirada de los alemanes y la entrada de los aliados sea aún hoy una visión impresionante.

Simplemente, por escenas como aquella con la que he iniciado esta entrada, una secuencia, la del ataque con cócteles molotov a un camión alemán, su incendio y el pánico de sus ocupantes, de la que sabemos que no es una reconstrucción, una representación de esas de celuloide sucio que nos hacen pasar ahora por la realidad. En este caso, it's the real thing, y es una de las pocas ocasiones en que nosotros, nacidos en tiempo de paz, aconstumbrados a sus comodidades, podemos imaginarnos qué cosa es la guerra.

Una cercanía a los hechos, una necesidad de testimoniar, que provocan que no se tenga miedo a mostrar a los muertos, al poder destructivo de la guerra moderna sobre el cuerpo humano, y, sobre todo, dado que este espectáculo era moneda corriente, y había sido presenciado, por todos, no hay necesidad de recalcarlo, de restregarlo por las narices al espectador (como nuevamente hace ese falso realismo sucio de ahora mismo) simplemente, está ahí, ante nuestros ojos, y nosotros lo miramos como un espectador más, que ya ha visto demasiado y casi le es indiferente.






... o la impresionantes imágenes de los carros de combate atravesando las calles de la ciudad, una ciudad por la que la mayoría de nosotros hemos paseado y conocemos, de manera que nos sacuden como si fuera nuestra propia ciudad natal...




...o escenas no menos prodigiosas, casi increíbles, como la del soldado alemán atrapado sin refugio alguno en medio de una calle...


...con los disparos de la resistencia lloviendo a su alrededor...




...hasta que al final es alcanzado...


...y los miembros de la resistencia se abalanzan sobre él, para robarle las armas...





...o las no menos impresionantes miradas de los prisioneros alemanes, aquellos a los que Hitler había convencido de ser la raza superior, y durante años habían marchado por toda Europa, victoria tras victoria, sin respetar a nadie..




...y al final habían sido derrotados y vencidos, por las mismas razas inferiores que pretendían sojuzgar.