domingo, 11 de septiembre de 2016

La lista de Beltesassar (CXLII): Family Ties (2006) Joanna Quinn


















Como todos los domingos, continúo mi con revisión de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno de Family Ties (Vínculos familiares),  realizada en 2006 por la animadora británica Joanna Quinn.

Quinn es una de los grandes animadores de estas últimas décadas. A la altura de sus colegas masculinos e incluso, en algunos aspectos, por encima de ellos. Los cortos de Quinn se caracterizan por un estilo de dibujo muy personal, que se aparta de los tópicos habituales a la hora de representar el cuerpo humano, especialmente el femenino. Sus protagonistas suelen ser mujeres orondas y curvilíneas, que por ello mismo se muestran más reales que las etéreas escobas y percheros que pueblan revistas de moda y películas comerciales. Ejemplos imposibles de un modelo de mujer irreal que sólo sirve para imponer una condena perpetua a las mujeres de carne y hueso.

Muy distintos son los personajes de Quinn, no sólo por esa repulsa al modelo de mujer tabla que nos impone nuestra cultura, sino porque en ellos no hay atisbo de una supuesta delicadeza femenina. Sus personajes pertenecen a una clase baja que no necesita de subterfugios para aparentar una nobleza que nunca ha sido suya y que más bien les parece cursilería e hipocresía. Los personajes en los cortos de Quinn se manifiestan así de forma espontánea, sin inhibiciones ni falsedades. De nuevo, mucho más reales y cercanos que el armario de estereotipos del que tiran las producciones comerciales para ahorrar tiempo.

En esta ocasión, la excusa argumental es una boda donde nada sale a derechas, en gran parte por las intervenciones a destiempo de la protagonista, Beryl, quién ya protagonizó otro corto anterior de Quinn, Girl's Night Out (La juerga de las chicas, 1987). Sin embargo, en esta ocasión la directora ha procedido a reconstruir el personaje por entero. Si en el corto de 1987, Beryl era una maruja de tomo y lomo, que utilizaba esa noche de juerga para librarse de su aburrido marido y vengarse de los hombres, en este corto no hay señal alguna del esposo y la protagonista es más una versión irónica de la propia directora. 

Aquí, Beryl es una persona con pretensiones cinematográficas - en su mesilla de noche hay una pila de libros con nombres de directores famosos -, que armada de una cámara portátil intenta aplicar sus lecturas en todo momento de su vida. Esos ensayos suelen acabar en catástrofe - como la escena del travelling o el uso de una cámara subjetiva canina -, contribuyendo de manera importante a la comicidad del corto. Sin embargo, su uso no se limita a los efectos cómicos, sino que permiten que Quinn consiga llevar a cabo unos cuantos tour-de-force técnicos, al reproducir mediante técnicas animadas lo que ve la cámara en esas ocasiones: giros, movimientos, desenfoques e impresiciones. Algo que, como sabrán es la tarea más difícil que se puede proponer un animador y que sólo el ordenador ha permitido transformar en moneda corriente.

La habilidad de Quinn no se queda allí, en esas proezas técnicas. Como ya había demostrado en otras ocasiones, es una auténtica maestra a la hora de reproducir expresiones humanas y ademas traducirlas en los gestos y ritmos precisos que las hacen reales en formato animado. Subrayemos esta habilidad: los gestós precisos, apenas unos pocos, que se encadenan en el ritmo y la velocidad adecuada. Gracias a ello, la humanidad retratada por Quinn se siente real y cercana, como si nos fuéramos a encontrar a sus personajes cuando saliéramos a la calle, entrásemos al supermercado o montásemos en el autobús. De nuevo, en completa oposición con esos mundos cinematográficos y televisivos que parecen pertenecer a un limbo ultraterreno al cual no tenemos acceso.

No les entretengo más. Como siempre les dejo aquí el corto. Obra mayor de una animadora de primera fila en esa forma, como lo es Quinn.  Y además un corto rabiosamente divertido.