domingo, 21 de diciembre de 2008

Old Fairy Tales







No hago más que repetir lo excelente que está siendo este otoño de anime, dejando perfectamente claro de qué estudios se puede esperar grandes productos (como son Manglobe, Bones, Madhouse o Shaft), mientras que otros persisten en su decadencia (Sunrise) o dan vueltas en torno a la noria que ellos mismos se han construido (Kyoto Animation).

Una de estas grandes series de la temporada en curso es Kurozuka, que comparte con varias de la que estoy siguiendo un diseño adulto de personajes, francamente atractivo y dinámico, junto con un no-quedarse-atrás, en la representación de situaciones, tanto violentas como sexuales.

Dicho, esto no pasaría de ser el habitual espéctaculo de sexo y violencia, tan de moda hoy en día, sino fuera porque, inesperadamente, las raíces del cuento y la tradición popular afloran en la historia y la hacen suya, no solo la del relato de caballerías, donde el héroe se enfrenta a sucesivos campeones, que sirven de prueba y aumentan su fama, sino porque al igual que en esos cuentos, el viajero se pierde en los bosques solitarios, vacíos de cualquier presencia humana, pero donde, sin que a nadie sorprenda, se encuentra albergue.

Un refugio condicionado a una sola petición, que parece fácil de cumplir, especialmente si la estancia se limita a una noche, aunque luego ocurra que el tiempo deje de medirse y el viaje se olvide...













...y que esa confianza adquirida, deseada y esperada, haga olvidar las condiciones y quebrar los juramentos...