martes, 12 de febrero de 2008

The World at War (y I)

This was the same 6th Army that two years ago could not imagine defeat.









He estado, esta última semana revisando la mítica serie documental The World at War, que viera cuando niño y que me impactó tanto, que aún recordaba escenas y secuencias enteras. Una serie a la que debo, en cierta manera, mi pasión por la Segunda Guerra Mundial.


No ha envejecido apenas, al menos para mí y tiene, algo que muy pocas producciones tienen, una serenidad completamente inusual, casi desapego, , especialmente si consideramos la inmensa tragedia que esos años de guerra supusieron para la humanidad. Un desapasionamiento, reforzado por la voz tranquila de Laurence Olivier, que sería imposible de encontrar ahora, mismo en este país, cuando todo, hasta el pasado tiene que tomar partido por nuestro capricho político de ahora mismo, mientras que otros se dedican al revisionismo por el revisionismo, simplemente para agitar el bote y llamar la atención.


Una sernidad, un desapasionamiento, una neutralidad que oculta un profundo humanismo, compasión por el destino de aquellos atrapados, muchas veces sin quererlo ni beberlo, en el infierno de la guerra, y que permite un pequeño milagro, realizar juicios morales que son inapelabnles, puesto que se basan en la integridad de quien los pronuncia.


Así, en la secuencia con la que encabezo el artículo, se nos contrapone, el orgullo de los invasores nazis, de aquellos que creyeron poder conquistar el mundo y someterlo a su capricho, sólo porque la fuerza de sus armas se lo permitía, con la derrota final e inapelable, proporcional a su desmesura, que merecían. Un contraste que se realiza con un montaje en paralelo, alternando las imágenes del verano francés de 1940 en el que la Wehrmacht alemana, parecía ser imparable, y todas sus conquistas reducirse a paseos militares, con el invierno en el Stalingrado de 1943, en que aquellos conquistadores orgullosos, seguros de su fuerza y su destino, habían sido reducidos a mendigos miserables, que como ganado eran conducidos hasta los campos de concentración... eso, los que no hubieran muerto.


Una derrota que era aún más hiriente desde el punto de vista ideológico, puesto que aquellas orgullosas bestias rubias, pertenecientes a la raza superior, destinada a ser servida por el resto de la humanidad, y exterminar a aquellos que no fueran dignos, fue derrotada por aquellos mismos subhombres que había pretendido sojuzgar, y que se demostraron más diestros en los temas militares que la pretendida raza superior.... como ocurriera en 1940, cuando los pilotos de la RAF, pertenecientes a la juventud perdida, blanda y afeminada, derrotaran a otra juventud que sólo había sido educada para la guerra y el combate.


Y hay que recordar, por mucho que fastidié a algunos, que si el Nazismo fue derrotado, fue por los ejércitos soviéticos. Ellos quebraron la columna vertebral de la Wehrmacht, casi en solitario, y con un coste humano apenas imaginable, los famosos veinte millones de muertos, mitad soldados, mitad civiles, puesto que los nazis consideraban a los eslavos, sólo un peldaño por encima de los judios, es decir, que si unos debían ser exterminados sin demora, los otros podían serlo por cualquier motivo, simplemente por mirar mal o responder al ocupante.

Algo que convierte al capítulo dedicados a la Rusia de la guerra en especialmente dolorosa, puesto que toda la experiencia del pueblo ruso, es la de estar a punto de la aniquilzación, el estar consignados a una muerte que se sabe segura e inexorable, siempre vencedora. Un tiempo en el que la única elección era entre morir en el frente o morir bajo los nazis.

Así no debería extrañarnos que una época así se resuma en el montaje que sigue y en un poema, desesperado e inapelable, en que un hijo pide a su padre que deje de esperar su regreso, que no tendrá lugar...

Do not call me, father, do not seek me
Do not call me, father, do not wish me back
.






...Because there are no trains from that place,
Nor planes that fly you back
For no miracles happen in this world
Nor dreams do come true...

O en la miradas de aquellos que no han podido olvidar y que siguen prisioneros en aquel tiempo, hasta que una segunda muerte venga a liberarles definitivamente.