domingo, 3 de febrero de 2008

Jumping off the Cliff

he comentado ya, en varias ocasiones, mi admiración por el trabajo del estudio Shaft, y pudiera parecer, por mis anotaciones, que su base temática es la misma que la de Kyoto Animation, lo que muchos llamarían, con aire de desprecio, la vertiente blanda del anime.

Sin embargo, la serie Sayoonara, Zetsobou Sensei, basta para disolver ese aparente engaño, demostrando que saben moverse tan bien en lo blando, como en lo duro. Una dureza encarnada por una visión satírica y sarcástica de los tics de la sociedad japonesa, en la que nadie se salva, puesto que cada personaje de la serie encarna un defecto de esa sociedad, que se satiriza hasta llevarla al absurdo.

Un juego que continúa en los endings de la serie, como es el caso de éste de la segunda temporada.



donde el reparto entero aparece encerrado en el lugar que le corresponde, el manicomio, destruidos al fin por sus obsesiones (la optimista con profundas ojeras de desesperación, la obsesa por el orden con el pelo desordenado, el hombre al que nadie ve exhibiéndose al mundo, la chica normal convertida al fin en anormal). Una disonancia que se extiende también a la forma, puesto que el estilo del dibujo, es modo ultrarefinido y voluntariamente preciosista de las series destinadas al público femenino, un estilo que chirría con el enterno donde se ha ambientado el opening.

Transgresión que se transmite al mismo opening, con su primera mitad sacada de algún manual médico dedicado a como realizar autopsias, (=no somos más que maquinaria), con una segunda mitad que ahonda aún más en esa desesperación vital y en la única vía de salida a la misma.






Un muestrario médico en el openning y una atracción perversa por la enfermedad en el ending, que me hizo recordar cierto pasaje de les 120 jours de Sodome, de El Marqués de Sade, cuando se narra la larguísima y prolija en detalles tortura y muerte de Augustine. Un pasaje que no me atrevo a escribir aquí, puesto que uno, a pesar de lo que ordenen los tiempos, sigue siendo un sentimental.

Un pasaje que no sería tan terrible, al fin y al cabo el mundo ahora mismo está lleno de discípulos suyos que rivalizan en superar al maestro, si no fuera porque ninguno de ellos se atreve a hacer lo que hace el maestro.

Volverse al público lector, y reírse a carcajadas en su cara, escribiendo.

Ainsi périt à quinze ans e huit mois une des plus célestes créatures, qu'ait formées la nature. Son éloge.

Así murió a los quince años y ocho meses una de las criaturas más celestiales que haya formado la naturaleza. Su elogío.

Porque como buen libertino, sabe que el mayor placer no está en gozar de la belleza, sino en destruirla.

Sin necesitar ninguna excusa.