miércoles, 24 de junio de 2009

Under Enemy Occupation

...For what it is striking about the Nazis' plans for postwar Europe - it is the major difference with both Anglo-American and Soviet thinking on the same subject - is how exclusively they were oriented towards German needs alone. Dozens of German Towns - Hamburg, Linz, Munich, Klagenfurt - were to be beautified and rebuilt, along the new garrison towns in the colonized East that would become German centres of government or industry. These were the schemes that set Hitler's imagination on fire. Afterwards Albert Speer reflected ruefully that the war was a time of endless unfullfilled plans and note that those for the East in particular 'would have us occupied for the rest of our lives'. Housing states, cinemas, motorways, giant railways, memorials, parks and sport centres were all designed in enormous detail. In places such as Cracow, Zamosc and Auschwitz, camp commanders would have relaxed after work in the gardens of their new villas, while their wives and servants went shopping in the arcaded streets of neo-medieval town centres. It was ensuring this kind of life for their hard fighting soldiers in the postwar German Lebensraum that preoccupied Hitler and Himmler.

Mark Mazover, Hitler's Empire.

Comentaba en una entrada anterior de mi decepción con la última obra de Anthony Beevor, sobre el desembarco de Normandia. Todo lo contrario me ha sucedido con el libro de Mark Mazover, Hitler's Empire, entre otras cosas porque se ocupa de un tema muy poco tratado en la historiografía de la segunda Mundial, la manera en que los nazis pensaban gobernar su imperio conquistado y como se reflejo esto en los acontecimientos de estos años. Un análisis que se realiza en profundidad, visitando todas y cada una de las regiones de aquella Europa ocupada, e intentando reflejar tanto la política impuesta desde arriba como las disensiones en su aplicación, junto con las diferentes respuestas, alianza, colaboración, oposición, rebeldia, de los diferentes países y pueblos implicados.

Por supuesto, un estudio tan profundo no puede limitarse al blanco y el negro, sino que inevitablemente los grises, todas las tonalidades de grises se filtran en las páginas del libro. Y hablo de tonalidades de grises, porque a medida que Mazover dibuja la Europa de 1939-1945 se va haciendo cada vez más claro que nada de lo que hicieron los nazis, surgió porque sí, sino que en la sociedad de entreguerras y en general en la cultura europea de aquel tiempo, ya existían los gérmenes. Así por ejemplo la guerra racial que se produce en el Este de Europa entre Alemania y la URSS guarda grandes semejanzas con las campañas coloniales de las potencias Europea en Asia y Africa a finales del XIX y el XX, en el sentido de considerar a los habitantes de esas regiones como inferiores, que debían aceptar la cultura superior del conquistador y trabajar para él.

De la misma manera, muchos de los presupuestos ideológicos del nazismo, la vuelta al campo, como reducto de pureza moral, frente a unas ciudades decadentes, enfangadas en el vicio, o el énfasis en la familia tradicional, donde la mujer y los hijos estuvieran sometidos a la autoridad del padre, teniéndo que cumplir unos papeles muy precisos (y asímismo extrapolable al resto de la sociedad) no eran muy distintos a los de la derecha europea, lo cual explica, expecialmente si se tiene en cuenta el miedo a la subversión comunista, que muchas personas en Europa, tanto occidental y oriental, vieran a Hitler y al Nazismo como un salvador y estuvieran dispuestas a colaborar con él, independientemente de la derrota y la ocupación... al menos, y esto es muy importante, en un primer momento.

Esto que acabo de decir es utilizado por muchos revisionistas, o simplemente nostálgicos de otras épocas más sencillas y ordenadas, para borrar las fronteras entre el nazismo y el resto de ideología y devolverlo a un situación normal, la de otro movimiento político más tan respetable como los demás, ya que sus presupuestos políticos no estaban muy alejados de los demás. Sin embargo, Mazover sabe bien poner los límites y señalar en qué el nazismo dejo ser normal.

Es cierto que todos los países europeos de aquel entonces aceptaban el colonialismo como algo normal, pero no es menos cierto que la visión colonial era vista como una misión educadora, de la cual se beneficiarían los indígenas (excepto en el caso de la colonía belga del Congo) y no se plantearon movimientos de población ni el exterminio masivo de los habitantes, al menos una vez transcurridas las guerras de conquista. Sin embargo el Imperio alemán en Europa iba a ser muy distinto, puesto que el continente iba a ser reconstruido en términos raciales, con inmensos movimientos de población, exterminando a los judíos y a los eslavos, como polacos y rusos, más recalcitrantes, mientras que se desplazaba al resto para substiuirlos por colonos alemanes que governarían una grey de subhombres sin posibilidad de promoción... trasladando los métodos coloniales extremos (y es importante el subrayado de extremos) al corazón de Europa, a países y personas que no sentían merecerlo. Más aún cuyo estatus y pervivencia estaba garantizado por los tratados y la legalidad internacional.

Por supuesto lo que acabo de decir sería valido sólo para la Europa Oriental, mientras que la situación sería muy distinta para la Europa Occidental, pero no es menos cierto que incluso allí el Nazismo perdió inmediatamente apoyos, simplemente porque muchos de sus aliados y colaboradores esperaban una nueva Europa al estilo de la Alemanía Guillermina, bajo la hegemonía de ese estado, pero donde el resto de naciones podrían seguir una vida independiente casi como iguales y asociados, lo que se encontraron fue, por deseo de Hitler (y no hay que olvidar nunca que Nazismo es Hitlerismo) con una Europa que debia ser organizada por y para los alemanes y donde sólo tendría cabida aquéllos que ellos consintiesen y tolerasen, sin ninguna participación por parte del resto de pueblos y estados europeos, más allá de asentir.

Lo cual explica que, pasada la primera expectación y entusiasmo inicial, los alemanes perdieran rápidamente sus apoyos, especialmente en aquellos territorios, como los de antigua URSS, donde el status no dependía de la afilicación política de los sometidos, sino de su raza, y por tanto su destino estaba sellado sin remisión.