lunes, 23 de febrero de 2009

Old Arguments/Present Debates (y II)

Comentaba David Jack, con toda justicia, sobre mi entrada anterior

..y en el texto citado, que "carga" contra los "estúpidos e incultos" cristianos, me parece más cargado de emociones que de razón...

Momento en que me he dado cuenta de que, como siempre, he ocultado lo importante y llevado a confusión a mis lectores.

Pido disculpas.

El caso es que el compilador del texto, El Fin del Paganismo, al que pertenece la cita, intentaba transmitirnos lo que los paganos de los primeros siglos de nuestra era podían sentir ante el avance de esa religión, el cristianismo, que en gran medida les parecía extraña y excluyente, utilizando como ejemplo los argumentos y expresiones que ellos mismos utilizaron en esos siglos de polémica.... con toda la emoción y parcialidad que suele acompañara a estos debates, como una mirada a nuestro alrededor puede confirmar.

Por supuesto, en la mayoría de los casos, las opiniones de los paganos no se han conservado ya que los ganadores del conflicto no fueron ellos, sino los cristianos, con lo que la iglesia (y en general cualquier institución) no estaba especialmente interesada en conservar libros y tratados contrarios a lo que ella proponía. Sin embargo, al igual que los paganos intentaban demostrar falso el cristianismo, los cristianos trataban de defenderse, lo cual ha provocado que en los libros escritos para responder a a estos ataques se nos hayan conservado, a veces con cierta distorsión, a veces con incomprensión, los argumentos de la parte contraria, para así resaltar más la fortaleza de las propuestas cristianas.

Uno de esos tratados fue el escrito por el cristiano Orígenes contra el pagano Celso (y lo llamó así, Contra Celso), que previamente había escrito un Contra los Cristianos. Un tratado tan radical, escrito con el propósito de desmontar todos y cada uno de los fundamentos del cristianismo (o al menos tal y como lo entendía Celso) que Orígenes se vio obligado a responderlo casi palabra por palabra, circunstancia por la que debemos estarle agradecido, al habernos transmitido, casi sin distorsión la opinión contraria.

¿Y qué decía Celso? Pues aparte de las lindezas del fragmento anterior, recogía rumores que a cualquier espectador de Life Of Brian le sonaran a familiares, puesto que señalaba que de nacimiento virginal de Jesucristo, nada, que éste en realidad no era más que un hijo ilegítimo de Maria, habido con un centurión romano de nombre Pantera, y que había llevado a José a repudiarla. Versión que, por supuesto, provocaba en Orígenes un arrebato de más que justificada rabia.

Una animosidad e incomprensión mutua entre paganos y cristianos, en la que los primeros veían a los segundos como gentes que seguían fes extrañas, contrarias a la tradición y que pretendían ponerse fuera de ella y violentarla (nunca hay que olvidar como el paganismo, al ser un fenómeno basado en divinidades locales, estaba fuertemente ligado con la conciencia de ser de una ciudad o un pueblo en concreto), mientras que los cristianos veían el intento de uniformación y normalización (es decir, el ser obligados a comportarse como el resto de confesiones del imperio) como un signo de tiranía y opresión... todo lo cual desembocaría en las persecuciones de mediados y finales del siglo III, en que el imperio romano se vio incapaz de someter o al menos neutralizar a la nueva religión, perdiendo la iniciativa en los terrenos políticos, legales y religiosos.

Lo cual, por supuesto no quiere decir que el cristianismo del siglo I (o lo poco que sabemos de ese cristianismo) fuera similar al cristianismo del siglo IV, ni que el paganismo, se hubiera mantenido idéntico a sí mismo, monolítico e inmutable en ese mismo periodo. Muy al contrario, a pesar de su repugnancia mutua, ambos bloques se influyeron a sí mismo y acabaron por convertirse en casi copias del bando contrario. Por una parte, un cristianismo que acoge en su seno las influencias del gnosticismo y del hermetismo (como muestra la ecléctica biblioteca de Nag Hammadi) y que cada vez comienza a hablar más y más en términos platónicos. De la misma manera que el paganismo sufre la influencia de las otras religiones orientales, Mithra, Isis, Serapis, Cibeles, etc, etc, que pretenden una salvación personal y universal, y comienza a hablar en esos mismos términos, de culto universal, dios único y clero uniforme.

Una época que es interesantísima, la de los siglos I al IV, con un cristianismo en transformación, de sus raíces judías a sus reencuentro grecorromano, un complejo de religiones universales en competencia, hermetismo, gnosticismo, Isis, Mithra, Adonis, Cibeles, y un politeísmo pagano que cada vez se torna más monoteista y más cristiano.

Un mundo el cual, ay, se nos queda medio en la penumbra, ya que a pesar de haber conservado multitud de testimonios, tanto de los fieles como de los contrarios de cada creencia, y poder reconocer a los actores y describir sus posturas, nos faltan aún muchos más testimonios, seguramente perdidos para siempre, para sacar todo ese complejo de relaciones a la luz del día y poder describir completamente su evolución y relación.

Doblemente triste, puesto que muchos de esos fenómenos de hace milenios hallan su reflejo en fenómenos de ahora mismo, como puede ser el desapego moderno hacia el cristianismo, o la relación conflictiva de esa sociedad postcristiana con un Islám en expansión....

1 comentario:

David Jack dijo...

Totalmente de acuerdo. Y muy bien desarrollado, evitando el fácil camino de hablar de los cátaros gracias a que "venden tan bien" (o que quedan tan realtivamente cerca pero sería mear fuera de tiesto al meter a Zoroastro o apartar la discusión del siglo I a IV...).

Siempre será un descubrimiento estremecedor, que las grandes corrientes de pensamiento e incluso de organización humana en aspectos tan importantes como "que hago yo cada día" hayan pegado botes y rebotes en nombre de "ideas populares". Así el cristianismo del siglo I, o los seguidores inmediatos de un Jesucristo vivo en plan "paz y amor"... y "el guárdate la espada Pedrete" para saltar al "muere pagano de mierda" en menos de una centuria (o dos).

Ese "apego a la idea más popular" que sigue siendo tan real hoy en día como hace dos mil años. Ese olvidar preguntarse, vengan de uno que se hace llamar Cristo, o del New York Times, "esta persona por qué me dice esto a mí y de que me vale" sin excusas.

Por lo demás me quedo con tus posts, que almenos aprendo. :D