jueves, 12 de febrero de 2009

Design Paradoxes





Desde hace una temporada, gracias a referencias en otros blogs de animación, he estado siguiendo las diferentes encarnaciones del blog de Hans Bacher, director artístico intimamente involucrado en las producciones Disney de los años '90. Unos blogs destinados principalmente a reconstruir los fondos de las producciones animadas del pasado y descubriendo, de pasada, el trabajo, la dedicación y la inspiración volcadas en unas creaciones que apenas eran visibles unos segundos.

Atraído por los contenidos de esos blogs, dos de ellos desaparecidos para siempre, me compré hace unas semanas el libro Dream Worlds, escrito por esa misma persona, con la esperanza de que en su interior se recogieran todos esas pequeñas maravillas que si no fuera por ese autor me hubieran pasado inadvertidas.... y tengo que confesar que mi primera impresión al abrirlo y hojearlo fue de inmensa decepción, al encontrarme con los diseños preparatorios de las películas Disney de los años '90, que en sí no me interesaban e incluso me disgustaban, por esos prejuicios tan acendrados que los supuestos amantes del buen y gran cine tenemos por esa productora.

Prejuicios, prejuicios.

Por puro aburrimiento, por buscar el sueño cuando me iba a acostar, empecé a leerlo con mayor dedicación y me encontré, noche tras noche, esperando el momento de meterme en la cama, para encontrarme con el libro y quedarme dormido con el corazón alegre y ligero, con la impresión de haber aprendido más sobre la forma del cine y el oficio de la animación que en todo mi tiempo de espectador.

Resulta extraño decir eso de un libro cuyo contenido, en un 99%, son ilustraciones de bocetos, pero los textos, por su misma brevedad, no pueden permitirse el lujo de perderse en disgresiones y florituras, sino que párrafo a párrafo, relatan el ABC de la creación, los fundamentos del arte de reconstruir el movimiento con imágenes, en su variante animada. Una exposición que se ve reforzada por los diseños creados por Bacher, cada uno de ellos una pequeña obra maestra en sí... o al menos digna de ser enmarcada o puesta de fondo de pantalla.

Pero quizás esto no sea lo más importante del libro. Libros de teoría hay muchos, libros de ilustraciones aún muchas. Lo que destaca a este libro es aquello que todos los make of prometen pero ninguno consigue, revelarnos el proceso creativo, o al menos hacernos vislumbrar toda esa carpintería de la creación, el abismo que media entre el producto final y los primeros tanteos. Todo ese camino que lleva hasta la obra de arte, cualquier cosa menos recto y rápido, repentino y deslumbrador, sino lleno de vueltas y revueltas, de caminos sin salida, de encrucijadas sin señalizar, de regiones desoladas y vacías donde detenerse significa no poder volver a reanudar la marcha. Ese camino donde es tan fácil perderse y acabar destruyendo, desgraciando a la obra que se suponía grande y poderosa.

Porque la lectura de este libro se acaba con un poso de amargura. Los diseños creados por Bacher son muchas veces más hermosos que los utilizados finalmente en producciones Disney en las que participo. De hecho, a uno le hubiera gustado ver esos fondos, esos personajes, animados en la pantalla, pero como el señala, en muchos casos eran demasiado arty, demasiado artísticos para una compañía como Disney (o Pixar) que lo busca es hacer dinero entreteniendo a la gente que busca olvidar sus preocupaciones cotidianas.

Amargura amplificada por los proyectos de Bacher que nunca llegaron a ser, proyectos en su mayoría acumulados a finales de los 90, cuando la animación 2D abandonaba sus técnicas tradicionales y se embarcaba en la aventura del ordenador. Proyectos que asombran por sus posibilidades, por su audaçía, por la maestría inesperada en un medio que apenas acababa de echar a andar, y que si se hubieran llevado a cabo, habrían dado un giro inesperado a toda la historia del medio y la forma.

Salvando quizás a la 2D y evitándonos la tiranía actual de la 3D.