domingo, 13 de abril de 2008

Searching Snarks, Finding Boojums

In the midst of the word he was trying to say,
 In the midst of his laughter and glee,
He had softly and suddenly vanished away—
 For the Snark was a Boojum, you see.

Lewis Carroll, The Hunting of the Snark


A medida que uno envejece, empieza uno a pensar que nada puede ya sorprenderle, puesto que ya ha visto todo, y dado que ha perdido esa capacidad de sorprenderse, normalmente asociada a la juventud, encuentra que tampoco puede apasionarse. Una carencia y una pérdida que provoca que la presencia de aquellos que sí pueden resulte fastidiosa y que, inconscientemente, se busque destruir y aniquilar esa pasión, ese enamoramiento, que ya no se es capaz de sentir.

¡Ja!

Nos olvidamos, y ese es el gran defecto de la vejez, creer que se sabe todo y no darse cuenta de que hemos olvidado la mayor parte, nos olvidamos decía, que las ideas de los hombres y sus creaciones son tan inmensas como el mar, que por mucho que nos esforcemos jamas llegaremos a saborear otra cosa que una mínima parte y que, por tanto, siempre encontraremos algo que ponga nuestras ideas patas arriba, por poco que rasquemos.

Así me ha ocurrido a mí, con el poema, The Hunting of the Snark, de Lewis Carroll, poema que desconocía, por así decirlo, hasta ayer mismo, y que me obsesiona desde hace semanas.

¿Y que tiene ese poema que no tengan otros? Pues algo que hace que, pasados más de cien años de su redacción, siga fascinando como el primer día a cuantos se atreven a leerlo. Simplemente porque se trata de un poema excepcional, en el sentido de constituir una excepción, es decir, algo que rehusa toda clasificación, y que sólo se produjo una sola vez y no ha vuelto a repetirse.

Pero con esto no he dicho nada, hay que volver a repetir la pregunta ¿Qué tiene este poema que no tiene otro? Pues que en su brevedad, es inmenso, contiene en sí multitudes, temas y soluciones que darían material para cientos de versos a cientos de poetas menores. En primer lugar nos encontramos con un poema que busca conscientemente ser absurdo, unir significados opuestos, como harían los surrealistas, para sorprender y remover al espectador, con esas asociaciones inesperadas de imágenes. Un poema que rehusa ser interpretado, por tanto, y cuya clave Carroll se nego siempre a descrubir, pero al mismo tiempo, un poema fundamentalmente humorístico, alegre y lúdico, donde esos choques de imágenes, esos juegos de ingenio, consiguen hacer asomar la sonrisa en más de una ocasión

¿Un divertimento, entonces? ¿Una obra en la tradición de la literatura humorística y paródica? Sí y no. Es cierto, que, aparentemente, la obra parece una deconstruccion, por utilizar el palabro, de la literatura épica, y una y otra vez pone en solfa su pretendida seriedad. Pero no es menos cierto, que por debajo de la, otra vez, aparente facilidad y ligereza, la sucesivas lecturas nos descubren la seriedad con que el entramado lógico está contruido, como las ideas y los constrantes no están elegidos al azar, sino con absoluta precisión, con una auténtica matemática del lenguaje, como corresponde a una persona que en la vida real escribía tratados de lógica, y que habría pasado a la historia como Charles Dogson, simplemente por haber sido uno de los creadores de la lógica formal.

Pero hay más, porque esta historia de personajes dispares, de caricaturas de trazo grueso, que buscan un animal fantástico, que nunca se describe y que nos quedamos sin saber como es, se convierte en un trasunto de nuestra existencia, de personas caracterizas y presas por una idea que andan a la búsqueda constante de Snarks inexistentes.

Una búsqueda que acaba con la muerte, con nuestra desaparición en la nada como si nunca hubiéramos existido, porque al final, todos los Snarks no son otra cosa que Boojums, como demuestra el portentoso final del poema, con el que abría la entrada.

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Y para terminar esta entrada quería contar el tortuoso camino por el que llegué a este poema y a donde me ha llevado.

El caso es que desde hace unos meses leo diariamente este blog, escrito por un director de animación neoyorquino, Michael Sporn, una persona que piensa muy bien, y cuya lectura me ha ayudado a comprender mejor ese mundo que tanto amo, el de la animación.

Como se podía adivinar, uno de los cortos realizados por este director, es, precisamente, The Hunting of The Snark, que conseguí hace unas semanas, y del cual adjunto algunas capturas.








Un corto, que muestra claramente las intenciones del director, hacer productos comerciales, pero con una clara intencionalidad artística. Nada de Disney aquí, o de eso que llaman los anglosajones, Saturday Morning Animation, es decir, bajo presupuesto, ningún amago de superación o experimentación, historias limitadas a personajes que charlan sin moverse, o que fusilan descaradamente los cortos clásicos.

Todo lo contrario de este corto, donde Mr Sporn, utiliza multitud de técnicas y de texturas, desde un dibujo sin acabar, pero muy expresivo, hasta las más clara abstracción, sin contar con aquello que no se ve, y que sólo los Making of pueden revelar, como es el detalle de que esta animación no está realizada sobre acetato, como era la constumbre hasta la llegada del ordenador, sino que cada personaje ha sido dibujado sobre papel, recortado y colocado en la escena.

Un ejemplo curiosísimo de utilización de una técnica, el cut-out,(al estilo South Park, para entendernos), pero sin que se note, haciéndolo pasar por animación de toda la vida.

Y de los Snark y la visión que de ellos dio Michael Sporn, a otros Snarks y otras visiones, las que se pueden encontrar en en este otro blog, donde el dinujante Mahendra Singh, está, poco a poco, ilustrando cada una de las estrofas del poema, utilizando las técnicas del Collage, que inventará Max Ernst, resaltando así el evidente surrealismo del Texto, mediante la reutilización de todos los símbolos, juegos mentales y cadavres exquis, en los que se complacía ese movimiento, como bien podrá observar quien lo visite.



Una empresa donde son tan interesantes las ilustraciones como las delirantes explicaciones con las que las acompaña, en las que se demuestra como el plagio descarado y constante del surrealismo histórico, no es otra cosa que su plasmación correcta, o mejor dicho, la plasmacion correcta del Protosurrealismo, que como el autor dice, no es otra cosa que

Protosurrealism is the 21st-century application of 19th-century answers to 20th-century problems!

QED

2 comentarios:

mahendra singh dijo...

Thank you, David, for your kind mention of my Snark work! I see also that you are interested in Robert Walser — for me, one of the best writers in German, ever!

If you love the arts, then no matter how discouraged you are, always remember Walser, his work always says: NO, to those who love themselves more than their art or their fellow man!

Excellent blog, best wishes!
--Mahendra Singh

David Flórez dijo...

Thank you for your encouraging comment.

I must say I have thoroughly enjoyed your blog and the work your are carrying out illustrating The Hunting of the Snark, since I heard of it from Michael Sporn's blog.

Quite an engrossing reading, and even more being fairly used to surrealist painting (Magritte and Ernst are among my favourite artist)

So, thank you very much and go on with your work. There are many people out there waiting for new installments.

David