viernes, 4 de enero de 2008

Assaulting the skies

A veces, vivir a setecientos metros sobre el nivel del mar, y ver desde la terraza unas torres que alcanzan los doscientos cincuenta metros de altura, tiene más que hermosas compensaciones.




...y me ha recordado los tiempos en que yo era niño, cuando nada de esto existía, y yo para ir al colegio tenía que atravesar un vasto descampado, ocupado ahora por una enorme autopista...

...y me entretenía en mirar los cielos, sus cambios de color, el vagabundear de las nubes, las distintas tonalidades de la luz a lo largo del día, a lo largo del año...

...y me imaginaba, los días nublados, que dios era un pintor, que limpiaba sus pinceles en el paño del cielo...

Actualización

Algunos kilómetros más allá de las torres que aparecen en las fotografías, está el aeropuerto de Barajas, y suele ocurrir que muchas veces los aviones que de él parten cruzan por encima de mi casa, muy alto eso sí, sin hacer ruido, visibles sólo por su brillo y las estelas de condensación que dejan.

Gracias a ello, esta mañana, apenas amanecido, cuando conducía por la autopista que corta mi barrio en dos, he visto el cielo azul entrecruzado por las estelas que habían dejado los aviones que acaban de despegar.

Casi una red largada por un pescador divino que hubiera atrapado al mundo en su interior.