domingo, 10 de junio de 2007

Palíndromos

Hace ya unos años, se estrenó una película, Irreversible, que proponía contar una historia en sentido inverso, es decir, que la narración de la película se realizase del presente al pasado, invirtiendo el orden de las escenas, de manera que el espectador supiese primero las consecuencias de los actos antes de descubrir las causas que los motivaron, y la tensión interna de la película no estribase en saber lo que había de pasar, sino lo que había pasado.

Desgraciadamente, esta propuesta formal quedó eclipsada por el contenido escabroso de la misma, en concreto, la descripción de una violación con todo lujo de detalles, con lo que el debate se centró en la anécdota que supone todo escándalo, el voy a mostrar más que los demás. en vez de lo realmente importante, el cómo contar de manera nueva las historias de siempre.

El caso es que la ruptura de la temporalidad en las artes narrativas secuenciales, es decir, el cine, la literatura y el cómic, es algo que aparece una y otra vez en la evolución reciente de las mismas, con la diferencia que en la literatura es algo completamente asumido y casi trivial, piénsese en las estructuras laberínticas propuestas por Faulkner hacia 193o, mientras que en el cine suena todavía a nuevo, transgresor y revolucionarios, como ilustra el absurdo tremor crítico que tuvo lugar con Pulp Fiction, sólo por que narró una historia antes que otra.

Y es curioso notar también como, en el comico esta ruptura de la temporalidad, o del camino fijado y presupuesto, admite soluciones tan dulces, simples y sencillas, como la de la página que adjunto, donde, en primer lugar, con válidos tanto el sentido de lectura occidental como el oriental, y además es posible comenzar en cualquier viñeta y dejar que la vista gire en un sentido u otro, sin que esto afecte a la compresión de lo mostrado. Más aún, el hecho precisamente de no existir un orden o una jerarquía contribuye a que veamos las viñetas como simultáneas, como acciones que se realizan en un mismo instante preciso y que nos muestran un todo que de otra manera sería incompresible o mejor dicho, inaprehensible.






Por eso resulta curioso encontrarse con una serie como Touka Gettan, donde los diferentes episodios proponen un camino que va del presente al pasado, en el sentido que el inicio de cada episodio coincide con el final del episodio que se emitirá la semana siguiente, pero al mismo tiempo, ambos sentidos de lectura son posibles. Es decir, los sucesos que vemos cada semana, sólo pueden ser entendidos con la información que recibamos en episodios anteriores, pero esta información que recibimos posteriormente y que coincide con el pasado de la historia, sólo adquiere su auténtica resonancia emotiva porque conocemos ya el futuro, visto en otros episodios.

Nada mejor que uno ejemplo, como el de las tres capturas que siguen





Porque en la lógica de emisión, la relación entre Kikyou y Juna avanza desde la separación hasta la unión, pero en la lógica de la historia esa unión es el pasado de una separación presente, cono lo que secuencia de imáganes cobra significados distintos según la contemplemos en la cadena temporal o en la cadena de emisión.

Por que en un caso es un viaje de la tristeza a la felicidad mientras que en el otro, el resultado es el contrario, de la plenitud a la amargura.