miércoles, 7 de noviembre de 2007

Dissonances


Entre las series que han comenzado este otoño, hay una que me ha despertado un especial interés, por razones que podríamos llamar metacinematográficas... y no tengo muy claro como explicar correctamente ese interés mío.



Nada mejor que un ejemplo en estos caso... así que pego a continuación el opening de la serie.






y si algo tienen en común los buenos openings de las series con los buenos preludios de las óperas, es que ambos coinciden en ponerte en el estado apropiado para ver lo que sigue a continuación. O lo que es lo mismo, te adelantan el modo en el que va a ser contado, las posibles relaciones/incidentes de la trama e incluso te permiten adelantar cual va a ser el final de la historia.



Este caso no es una excepción. El tono que marca el opening, la tranquilidad, el relativo misterio, la delicadeza que allí se señalan, es el mismo que continúa en la serie, que tiene un ritmo lento y tranquilo (demasiado lento para algunos, no para mí) y donde, al menos hasta el episodio tercero, las posibles relaciones, sus posibles causas, y los misterios que tras ellos se oculten, están apenas insinuados... un trabajo en tono menor que se refleja incluso en el estilo visual, con su gama de colores fríos y sus tonalidades difusas y poco brillantes.



¿Dónde está la disonancia, entonces?



Algo que todo aficionado al anime sabe, es que en su mayor parte estas series suelen ser adaptaciones de mangas ya existentes, unas versiones que suelen seguir con bastante fidelidad el contenido original, lo cual tanto puede ser una virtud, si entiende como ejercicio de estilo, de contar mejor lo que se contó allí, o de transmitirlo más intensamente, como un defecto, si se convierte en una servidumbre completa y se limita a replicar lo que ya estaba hecho.



Esta serie también es una adaptación de un manga, pero aquí se acaban los parecidos con otras series, y empiezan las disonancias.



Simplemente la historia que se nos cuenta es lo que ocurrió antes de que tuvieran lugar los hechos del manga (el cual, para rizar el rizo, era otra narración anterior a la historia de otro manga). Algo que en sí, ya me resulta bastante atrayente, por el reto que supone para el creador, que tiene que llegar de una forma lógica a unos hechos ya conocidos, y que puede jugar con ese mismo conocimiento del espectador para llevarlo a caminos y situaciones insospechadas... y tenerlo intrigado esperando como se van a confluir los, aparentemente, diferentes caminos.



En este caso lo que se sabe de la historia (y desgraciadamente ha sido imposible no saberlo, gracias a foros de internet y demás herramientas), es que la historia debe terminar en una guerra sin cuartel entre la humanidad y una civilización extraterrestre... una guerra en la que la humanidad pierde, para ser luego mantenida en una estado similar al de mascotas de esas otras razas, principalmente por la diferencia entre esperanzas de vida, similar a la que nosotros podríamos tener con nuestros perros y gatos, a los que cogemos cariño, pero que no pasan de ser un algo que nos pasó en un tiempo, pero que no nos acompaña la vida entera.



Ahí está la primera disonancia, puesto que los personajes principales, que tan cercanos y próximos aparecen en el intro (y más cercanos aún están en la serie, que llegan incluso a sufrir mal de ausencia) habrán de encontrarse en campos opuestos, o lo que es lo mismo su ámbito privado, habrá de entrar en necesario conflicto con su ámbito público.... algo que en manos de un buen guionista podría ser memorable, realmente memorable.



Pero hay una segunda disonancia, y está quizás es más turbadora, puesto que no alcanzo a saber como se podrá resolver. Como se puede ver en la intro, el clima de la serie es suave y delicado, algo que se extiende a la relación especial entre las dos protagonistas, muy acorde con la forma en que el yuri suele representarse en el anime, sensual y al mismo tiempo pudoroso (o debería decir no ofensivo/no especialmente orientado al público masculino... sí, en ése sentido).



Sin embargo, en el manga, el clima es completamente distinto. La civilización extraterrestre que ha invadido la tierra es una civilización sólo mujeres, que constituye una sociedad lésbica perfecta. Una cultura donde los hombres se han extinguido, por causas naturales, y que ha tenido que recurrir a la técnica para permitir la reproducción... y que ha llegado a la tierra en busca de un medio que les permita recuperar ese elemento masculino que ha desaparecido de su cultura.



Sólo que una vez desembarcadas y obtenida la victoria, se olvidan de su objetivo inicial y se dedican, como decirlo... a vivir que son dos días.



Algo que suena a excusa barata para hacer pornografía... y que las páginas del manga parecen no desmentir.









...y sin entrar en polémicas, sobre contenidos válidos e inválidos, correctos e incorrectos, o sobre si está justificado o no (algo que suele ser estériles y derivar en excusas retorcidas para justificar apetencias poco habituales o que no se suelen mostrar), no acabo de ver como ambas lineas narrativas van a converger, simplemente por que las atmósferas, el modo en que están siendo narradas, parecen pertenecer a mundos opuestos...


... ¿o estoy viendo barreras, fosos, obstáculos, donde no los hay?