martes, 27 de marzo de 2007

Et In Arcadia Ego: Fifth Round


Ocurre que, en ciertos momentos, el mundo parece confabularse en contra de uno, y la única salida, mejor, dicho lo único que puede hacerse es correr a refugiarse en su guarida, evitar a los demás, romper los lazos que nos unen a otras personas, rechazar a aquellos que venga a buscarte.

Quedarte sólo, en definitiva, con tu dolor y tu desesperación, confiando en que el tiempo habra de atenuarla y difuminarla, hasta llegar a borrarla por completo, hasta que no quede recuerdo alguno de tu dolor, ni de aquello que lo provocara, hasta que amanezca un nuevo día, en el que puedas considerarte una persona nueva, un recién nacido, libre de todas ataduras, aquelllas cuyos nudos has apretado tu mismo, y de todos los pesares, aquellos que tu mismo has buscado y deseado.

Vanos deseos.

Porque sólo hay un camino de salida y es precisamente abandonar tu refugio, en busca de los demas. Darse cuenta que el dolor no es individual, sino colectivo, que todos comparten esa misma experiencia, y que la única forma de atenuar el tuyo es aliviando el de aquellos que sufren junto a ti.