martes, 12 de diciembre de 2006

Um ein Steppenwolf zu werden (y 2)

...Diese Bilder - es waren Hunderte, mit und ohne Name - waren alle wieder da, stiegen jung und neu aus dem Brunnen dieser Liebesnacht, und ich wusste wieder, was ich lang im Elend vergessen haben, das sie der Besitz und Wert meines Leben waren und unzerstörbar fortbestanden, sterngewordene Erlebnisse, die ich vergessen und doch nicht vernichten konnte, deren Reihe der Sabe meines Lebens, deren Sternglanz der unzerstörbare Wert meines Daseins war...



Hermann Hesse, Der Steppenwolf

....esas imágenes - había cientos de ellas, con y sin nombre - de nuevo estaban todas allí, surgían nuevas, jovenes ,del pozo de la noche del amor. De nuevo sabía, lo que había olvidado largamente en mi sufrimiento, que ellas eran lo que daba valor, riqueza a mi vida, que esas experiencias, indestructibles, largo tiempo pasadas, convertidas en estrellas, esas experiencias que había olvidado pero que no había podido aniquilar, eran la savia de mi vida, su brillo, el valor indestructible de mi existencia...

¿Qué nos queda al final?

Perseguimos nuestras ambiciones, nuestras glorias, nuestras victorias.

Enarbolamos nuestros logros como si fueran estandartes, mostrándolos a los demás, para conseguir su admiración, para obtener su humillación, para que todos se vuelvan a nuestro paso, diciendo: ¡He ahí un hombre! ¡He ahí uno que ha llegado a ser! ¡Alguien que no es como el resto de nosotros! ¡Alguien que será recordado!

¿Qué nos queda al final, sin embargo?

Ocurre, nos ocurre a algunos hombres, que llega un momento en nuestra vida en que despertamos, o mejor dicho en que volvemos al punto del que partimos, a ser y creer aquel que fuimos, aquel que deseamos ser. Llegado ese momento, es imposible saber si ese estado es bueno o malo, si es un punto de partida o el del final definitivo, si es la verdad o es un error nuevo, otro de tantos.

Lo único cierto es que lo anterior, la forma y la manera en que vivías ya no es la forma y la manera en la que debes vivir.

O dicho de una manera que resulte menos trágica, menos absoluta, que las cosas por las que luchaste, por las que te esforzaste y sufriste, aunque importantes, aunque centrales en tu vida, no son aquellas que deberías haber puesto en primer lugar, aquellas por las que has sacrificado las que eran realmente importantes.

Entonces es cuando lees el texto, los textos de Hesse, esos mismos textos que leíste cuando eras joven, y es, con una mezcla de amargura y de intenso placer, que comprendes su significado, aunque sepas que ya es demasiado tarde para llevarlo a la práctica.

Porque ese texto te ha hecho recordar a cada una de ellas. A esas mujeres de las que aún recuerdas el nombre y a aquellas que ya has olvidado como se llamaban, atodas las que alguna vez se cruzaron en tu camino, las que dieron en amarte, las que te permitieron que las amases.

Así ocurre que recuerdas los momentos que pasastes con ellas, y en la rememoración de esos breves caminos compartidos, te das cuenta, como no pudiste o quisiste darte cuenta en su momento, de cuan distintas eran las unas de las otras, de cuan diferentes eran sus modos de ver el mundo, de cuan dispares eran sus maneras de comportarse, sus caracteres, sus formas de expresarse, su maneras de amar.

Como el auténtico juego, el auténtico camino, consistía precisamente en eso, en conocerlas, en descubrirlas en su individualidad, en averiguar qué era lo que les gustaba, lo que les disgustaba, lo que les sacaba de quicio, lo que les alegraba... y ser capaz de provocar esos sentimientos y asimilarlos en ti, como si fueran los tuyos propios.

Y piensas que quizás, ya que no has podido conservarlas, ni como amantes, ni como amigas, que tu destino en esta vida se limita sólo a narrarlas, a recuperar su memoria, los recuerdos que de ellas tuvistes, a regalarlas, ahora, cuando ya sólo queda la ausencia y en la lejanía, el amor y el cariño con que no les obsequiaste cuando estaban presentes.


...Mein Leben war mühsam, irrläufig und unglücklich gewesen, es führte zu Verzicht und Verneinung , aber es war reich, stolz und reich gewesen auch noch im Elend ein Königleben. Mochte das Stückchen Weges bis zum Untergang vollends noch so Kläglich vertan werden, der Kern dieses Leben war edel, es hatte Gesicht und Rassel, es ging nicht um Pfennige, es ging um die Sterne...

...mi vida había estado llena de trabajos, de equivocaciones, de infortunios, había desembocado en la renuncia y en la ngación, pero tambíen había sido rica, algo de lo que enorgullecerse, aun en el infortunio, la vida de un rey. Aunque el tramo del camino que me quedaba hasta el final estviera completamente lleno de desesperación, el corazón de esa vida había sido noble, tenía rostro, carácter, no había tratado de los centimos, sino de las estrellas...