sábado, 6 de octubre de 2012

Ways of Invention

Gracias a un oportuno chivatazo pude gozar este jueves en el MNCARS (o Sofidú para los amigos) de una magnífica selección de cortos animados abstractos/experimentales, los cuales se proyectaban como complemento a la exposición Encuentros con los años 30, recién inaugurada en ese museo. La selección de cortos era un auténtico regalo para cualquier aficionado a la animación, ya que en ella figuraban nombres como el tandem Alexei Alexeieff/Claire Parker, Norman McLaren, Len Lye, Oskar Fischinger, Mary Ellen Bute y Lotte Reiniger, representados cada uno al menos por una de sus obras maestras, permitiendo comparar de una tacada, las diferencias entre sus estilos y técnicas de animación.

La mayoría de los cortos son conocidos por cualquier aficionado que se precie, pero esta sesión daba la oportunidad única de verlos en el espacio en que habían sido concebidos, la obscuridad de una sala cine, con el espectador ensordecido por la banda sonora y sumergido en la pantalla. Algo que, a pesar de todos nuestros home cinema o TV LED de sopotocientas mil pulgadas, es aún imposible de replicar en los salones de nuestras casas. La diferencia entre verlos de una manera o de otra es tan grande que algunos de los cortos fue como si los viera por primera vez, o por decirlo de otra manera, si antes los apreciaba por su reto técnico para la época en que fueron creados - y en ocasiones, incluso ahora - ha sido esta vez cuando he llegado a sentirlos, cuando realmente sus secretos se me han mostrado por completo y me he llegado a enamorar de ellos.

Vayamos pues uno a uno, al menos con aquellos que deberían ser de visión imprescindible para todo amante de la animación.

El primero fue Une Nuit sur le Mont Chauve (Una noche sobre el monte pelado) realizad por el tandem Alexei Alexeieff/Claire Parker utilizando la écran d'épingles (pantalla de espinas) corto y técnica de la que hable largo y tendido en otra entrada, pero de la que baste decir que su dificultad extrema permite resultados que sólo pueden calificarse de milagrosos. Sí que les voy a decir que éste es de esos cortos que esta proyección me ha permitido ver como si fuera la primera vez, ya que la copia que se proyectaba era de una claridad incomparable, al contrario que las utilizadas en las ediciones de DVD, lo que permitía apreciar en toda su extensión y dificultad el trabajo de ambos animadores, la serie de pequeños milagros con que hacían visible lo imposible sobre la superficie de la pantalla de espinas.


Lotte Reiniger, una de las pioneras del arte de la animación y la creadora del primer largo de esta forma se hallaba representada por su Papagano, una vibrante versión de un pasaje de la Zauberflortte Mozartiana. Debo decirles que cada vez que tengo la ocasión de ver un corto de esta gran animadora, la primera en una larguísima tradición que ha hecho de la animación el único ámbito cinematográfico en que ellas no son una excepción ni una curiosidad, me sorprende la extraña mezcla de la belleza y dinamismo de sus siluetas con soluciones del movimiento que resultan chocantes al ojo, pero que no son producto de torpeza, sino de otra manera de entender la animación, al mismo tiempo limitación y virtud de la técnica.



Un corto que viene a demostrar algo que es evidente a cualquiera que se haya tomado el esfuerzo de mirar con sus propios ojos: la especial capacidad de la animación para representar lo que en imagen real no resultaría chocante o incluso repelente, en especial, todos esos mundos imaginarios para lo cual la palabra o la música sin imágenes parece el entorno específico.

De Len Lye se muestra  una de sus magníficas creaciones para la GPO Film Unit : Trade Tatto. Unos cortos que sorprenden por su doble calidad de obras pertenecientes a la vangüardia ma´s radical, sin concesiones al espectador, pero al mismo tiempo por ser un claro anuncio del servicio de correos británico, del cual la GPO Film Unit era su departamento de propaganda fílmica. Paradoja que puede ser explicada porque al frente de la GPO Film Unit estaba John Grierson, pionero del documental y fundador unos años más tarde de esa bendición para la animación que se conoce con el nombre de la NFB de Canadá


En este corto Lye se muestra en plenitud de facultades, utilizando su marca de fábrica, la pintura directa sobre el celuloide, el archivo fílmico de la propia GPO y las características del procedimiento de filmado en color GasparColor, para crear una vibrante visión de la vida económica y laboral de un país moderno e industrializado, para crear un modo fílmico que al público de su tiempo les debió parecer proveniente de otra Galaxia y que sólo en nuestra época ha encontrado un correlato.

El GasparColor fue también uno de los formatos preferidos por el alemán Oskar Fischinger, artista abstracto que elegió la animación para crear la ilusión de movimiento en la pintura que habían soñado los fundadores de este estilo artístico. La copia de Komposition in Blau (también comentada anteriormente en este blog) estaba especialmente dañada por la edad, pero para mi sorpresa los colores se conservaban con una pureza inusitada, precisamente ésa que sólo podía conseguir el GasparColor, dejando bien a las claras el inmenso talento e instinto de Fischinger para armonizar su paleta de colores, propia de alguien que era ante todo pintor. Pintor y cinematógrafo, porque esos colores danzaban de manera perfecta al ritmo de la música, avanzando a un crescendo final en que cientos de piezas de madera se movían de forma simultánea, un reto imposible de conseguir sin la ayuda del ordenador, pero que en las manos de Fischinder parecía tan natural como respirar.



María Ellen Bute es otra de las grandes mujeres de la historia de la animación y Escape una de sus obras maestras. La figura semiolvidada de esta mujer es de las que sirven para demoler muchos de los mitos que asociamos frecuentemente al papel de los sexos en la creación artítistica. No es ya que tengamos a una mujer que se las arreglo para que en los años 30 sus cortos abstractos se proyectaran en las salas comerciales, lo cual no es poca cosa, como pueden imaginar, sino que su obra no cuadra con lo que podríamos llamar "obra femenina", categoría que a medida que contemplo el cine realizado por mujeres se me hace más falsa y mentirosa, reducto de un machismo que se resiste a morir. De hecho, desde el punto de vista de esa etiqueta, los cortos de Lye y Fischiner son más femeninos que los de Bute, ya que la riqueza cromática y el placer sensual del alemán y neozelandes, son substituidos por una frialdad racional de raigambre platónica que me hizo gustar menos de los cortos de esta directora americana... hasta el pasado jueves.


Y acabo con su majestad Norman McLaren, con una de esas obras de McLaren antes de McLaren, Love on the Wind realizada también para la GPO, pero que muestra las características del estilo que desarrollaría tras el conflicto mundio en la NFB. El gusto por la abstracción, entendida como forma que danza al compas de la música, y en el que el placer, la sensualidad, el chiste y la participación gozosa son indisociables del más arrebatado formalismo/vanguardismo

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