sábado, 30 de mayo de 2009

Real Realities










He nombrado ya varias veces en este blog a los Fleischer y sus estudio, de como en los años 30 fueron los únicos capaces de plantarle cara a la Disney, manteniéndo en todo momento un gusto por la experimentación impensable en la otra productora, así como un humor mucho más maduro, que aún hoy, setenta años tras su desaparición, continúa agradando a las audiencias, cuando los cortos de su rival parecen auténticas piezas de museo.

Asímismo he señalado como el destino fue muy injusto con los Fleischer, ya que una cadena de fracaso, debidos principalmente al estallido de la segunda guerra mundial, provocaron que no pudieran pagar sus deudas y que la Paramount les expulsara literalmente de su propio estudio, para rebautizarlo como Famous Productions... para caer inmediatamente en el olvido de los aficionados y el desprecio crítico, de manera que durante muchos años la versión oficial fue que sólo había existido un estudio que valiera la pena, la Disney, y los otros nunca habían sido capaces, no ya de crear productos originales, sino simplemente de copiar las maravillas que hacían el maestro y su equipo.

En este sentido resulta muy interesante revisar la serie de cortos de Superman realizados de 1941 a 1943, primero como Fleischer y luego como Famous, ya que demuestran que a poco de ser expulsados de sus estudio, los Fleischer mantenían un altísimo nivel creativo, sin contar con que, en un tiempo en que abundan hasta la indigestion las producciones de personajes reales basadas en superhéroes, la serie de los Fleischer viene a recordarnos que el medio natural para estas historias es el dibujo animado, así como la superioridad es éste a la hora de presentar ciertas temáticas.

¿y a qué me estoy refiriendo? Simplemente que las historias de los cortos de los Fleischer son penosas, la música chirriante, el narrador grandilocuente e innecesario, pero el magnífico tratamiento formal con que son plasmadas basta para vencer todos estos obstáculos y convertir su visión en una experiencia memorable. más allá del gusto culpable por lo Kitsch o el simple fanboysmo que parece ser la única justificación de las adaptaciones actuales.

La cuestión es que los Fleischer demuestran en esta serie que están perfectamente al tanto del cine de su tiempo, y utilizan en estos cortos todos y cada uno de los recursos a la disposición de un cineasta de los años 40, incluyendo aquellos que acababan de ser descubiertos (pensemos simplemente en Citizen Kane/Orson Welles o la adaptación del expresionismo a las películas de tema criminal que está en la raíz del cinéma noir).

Como ocurre con la magnífica secuencia con la que abro esta entrada, perteneciente al corto The Bulleteers de 1941 que nos lleva de la redacción del periódico donde trabajan Lois y Clark, alertados por un mensaje de los malos, hasta la guarida de estos. Una transición que nos lleva de la ciudad a las montañas y que ilustra perfectamente la pequeñez, desorientación e impotencia de los ciudadanos normales y las autoridades civilies frente al poder casi omnímodo e imparable de los criminales tecnificados.

Un corto que añado a continuación, para que lo disfruten. Lástima que sea en una versión tan pobre.