domingo, 17 de mayo de 2009

Gorgeous and Hideous


Hablaba en la entrada anterior de la exposición Orientando la mirada y utilizaba para ello dos imágenes relacionadas, una ilustración del pintor del Ukiyo-e Utamaro, quien viviera a finales del siglo XVIII, y la ilustración cinematográfica de mediados del siglo XX de la vida del pintor que realizar el director Mizoguchi Kenji. Y daba la casualidad al mismo tiempo que me topaba, en el episodio 9 de Mouryo no Hako (2008, una de las series más injustamente olvidadas del año pasado) con imágenes a medio camino entre el cine y la pintura, completamente similares a las dos anteriores, en una especie de continuación el siglo XXI de la tradición cultural iniciada siglos antes.

Podría extraerse de la visión de ellas esa especie de factor cultural que suponemos común al Japón en particular y al Extremo Oriente en general, la delicadeza y el preciosismo extremo que convierte sus manifestaciones culturales en casi objetos decorativos, adornos hechos para ser expuestos y gozarse en su contemplación, pero sin fondo ni profundidad alguna.

Nos equivocaríamos si pensáramos así, puesto que lo que realmente distingue a esas manifestaciones orientales, o al menos su expresión más reciente, es el ser yuxtaposición de contrarios, de opuestos irreconciliables, uniendo al mismo tiempo la mayor de las bellezas con la mayor también de las fealdades.

Simplemente porque las ilustraciones de Utamaro (y las del Ukiyo-e) reflejan esas tierras de nadie que eran los barrios de placer de las ciudades japoneses en tiempos del Shogunato Tokugawa, el único lugar al que los habitantes podían escapar para librarse de la compartimentación y la reglamentación que era lo cotidiano en sus vidas, de las normas que regían cada instante de su existencia o disponían su posición en la jerarquía social y el comportamiento apropiado en cada instante. Asímismo, el summun del refinamiento y la delicadeza que es representado en la película de Mizoguchi, se ve contrastado por la violencia moral y legal a la que se ven sometidos sus protagonistas, incapaces de llevar a cabo sus sueños y deseos... o siendo arrastrado por ellos hasta su propia aniquilación cuando las barreras que impiden realizarlos se abren repentinamente.

De la misma forma que la belleza y la serenidad, el anhelo por el ideal que constituye una de las líneas narrativas de Mouryo no Hako, esconde turbias historias de herencias disputadas, juegos de poder religiosos, asesinatos de aquellos que estorban a los poderosos.