sábado, 18 de abril de 2009

Onto the Beachs

Swirling clouds of yellow dust hung over the busy roads beneath us, and further to the south-east the battered city of Caen flickered and smouldered under a huge mushroom of pink and black smoke. Southwards, in the region of Villers-Bocage, a furious gun battle was taking place, and to the west, thin streams of coloured tracer sputed into the morning sky before falling away in chains of red-hot clusters. In the more open country the fields were strewn with the bloated carcasses of hundred of tan and white cattle. Shell craters, bomb holes and burnt-out tanks littered the tortured countryside.

Max Hastings, Overlord , relatando la visión del campo de batalla contemplada por el piloto de un cazabombardero aliado.

The regiment's advance brought it to a crossroads which an enemy column was using astride their path and the German traffic controller actually halted it to allow the Poles through. Koszutski, the regimental commander, believed that the German recognised then for who they were and pretended otherwise to avoid a distrous close range encounter.

John Keegan, Six Armies in Normandy, narrando la marcha de las columnas polacas integradas en el ejército aliado para cerrar la bolsa de Falaise-Argentan .

Desde muy pequeño, desde que empezara a comprar allá por el año 79 una historia en fascículos sobre la segunda guerra mundial, he estado fascinado por la historia de ese conflicto. Por supuesto, en en esos seis años de locura y matanza, uno de los instantes que están en la memoria de todos es el desembarco de Normandia, del cual y de la campaña que culminaría en la toma de Paris y la liberación de Francia, he leido esta semana los dos libros que señalo arriba.

Una de mis meditaciones mientras leía las dos crónicas de esa durísima batalla librada durante los meses de Junio Julio y Agosto en el norte de Francia es lo distinto que fue la lucha "real", con todas las comillas que queramos ponerle, de lo que nos ha mostrado la televisión y el cine.

En primer lugar es casi imposible que nos hagamos una idea de lo que significa una batalla de esas características, librada a lo largo de cientos de kilómetros, involucrando a millones de personas, equipadas con miles de vehículos, cuando a nosotros ya nos parece que la muerte de un par de soldados en una carretera desolada basta para justificar la retirada de las tropas de una superpotencia. Una breve imagen de lo que era esa batalla se puede encontrar en el texto que he puesto en primer lugar, extraída del libro de Max Hastings, Overlord. Un campo de batalla de una magnitud tal, con batallas simultáneas libradas con la mayor dureza y donde ciudades enteras han sido reducidas a cenizas. Algo que sólo es posible apreciar, como en este caso, desde el aire, y que el cine, ya sea clásico y moderno, es incapaz de representar, a pesar de toda la espectacularidad de la que presume, teniéndo que limitarse a la peripecia de unos pocos personajes y forzando por tanto, a que el espectador pierda la visión de conjunto lo que pasó y porqué paso.

Otro punto importante es como la visión que se nos da de la guerra ha sido fuertemente distorsionada por las necesidades dramáticas que exige una producción cinematográfica o televisiva. Una película tan famosa como The Longest Day, acaba teniendo tintes paródicos y de comedia, como si la operación Overlord hubiera sido una especie de picnic, su resultado decidido de antemano por el destino o la necesidad histórica, y donde no hubo muertes, sufrimiento o dificultades, culminando en la rápida liberación de Francia y Paris, donde todo fue regocijo y celebración. Lo contrario a la realidad, puesto que durante un mes y medio, los ejercitos opuestos combatieron en condiciones semejantes a la primera guerra mundial, sufriendo fuertes bajas en hombres y material, para conseguir a cambios ganancias insignificantes. Una situación que sólo se desbloqueo cuando las divisiones alemanas se vieron desgastadas hasta el punto de ser incapaces de resistir la presión americana que hizo reventar a finales de Julio la línea mantenida hasta ese instante, sin que les quedara nada a los alemanes para poder oponerse a su avance y expansión, que culmino en el cerco y casi aniquilación del ejército alemán de Occidente.

Producciones más recientes como Saving Private Ryan o Band of Brothers, han sido elogiadas por su naturalismo en representar el campo de batalla. Sin embargo, ambas ocultan profundas mentiras bajo esos supuestos logros. En el caso de la obra de Spielberg, la crisis de las divisiones americanas en Omaha se resuelve en apenas 20 minutos, a base de cojones y heroísmo, cuando en realidad las tropas desembarcadas estuvieron bloqueadas horas enteras, desde las seis de la mañana hasta las doce (puede alguien imaginarse lo que significa estar seis horas en ese infierno). Un intervalo en el que el mando de la invasión pensó seriamente en interrumpir completamente los desembarcos en esa playa, hasta que el bloqueo fue roto por las tropas que desembarcaron en los lugares menos defendidos, y que pudieron atacar los puntos fuertes, bien por la espalda o de lado, junto con los destructores americanos que silenciaron los bunkers que cerraban el paso a las tropas atrapadas.

Una petición de principio, la de que de esas situaciones se sale con cojones y heroísmo, que es compartida por Band of Brothers, donde invariablemente los alemanes acaban siendo aplastados por los protagonistas, mucho mejores, motivados y preparados que ellos, cuando la experiencia común de los combatientes en Normandia es que con el ejército alemán no se podían permitir bromas. A pesar de sus pérdidas en Rusia y de la falta de hombres seguía siendo la mejor máquina de combate de su tiempo, capaz de resistir a ultranza sin preocuparse de las perdidas, infligiendo a sus atacantes un terrible coste por la menor de las ganancias obtenidas.

Un tira y afloja donde el soldado aliado se sentía cada vez menos dispuesto a arriesgar su vida ante la resistencia de un enemigo fanatizado, prefiriendo que fuera su potencia de fuego, artillería y aviación quien le allanara el camino, lo cual explica como la campaña de Normandia sólo finaliza por extenuación del ejército alemán cuando éste ya no tiene qué oponer a la marea aliada, y no por ningún extremo de heroísmo y dedicación del soldado aliado.

Una campaña, en fin, de la que creo que sólo existe una película que se aproxime un poco a lo que pudo ser la auténtica experiencia del soldado arrojado.

Se trata, por supuesto, de Overlord, de la que ya hablara hace unas cuantas entradas.