domingo, 20 de mayo de 2007

Right and Wrong

...Pire: le dessin animé serait toujours pour moi un autre chose que le cinéma. Pire encore, le dessin animé serait un peu comme l'ennemi. Aucun "belle image" a fortiori dessine ne tiendrai quitte de l'émotion - crainte et tremblement - devant les choses enrégistrés...

Serge Daney, Le travelling de Kapo

...Peor, para mí el dibujo animado sería por siempre algo distinto al cine. Aún peor, el dibujo animado sería un poco como el enemigo. Ninguna "imagen bella" diseñada de antemano tendría le emoción - miedo y estremecimiento - de las cosas grabadas.


Lee uno estas palabras y se queda sin saber que decir.

Bueno, sí. Hay algo muy importante, lo que diferencia a un crítico de cine de un historiador de cine y hace que, ahora mismo, la crítica de cine, cualquier crítica de cine, sea completamente banal y prescindible, mientras que la historia del cine, por el contrario se erije como estrictamente necesario. Peor aún, algo que aún está por escribir y que cuando se escriba disolverá muchas de las falsas percepciones que tenemos.

¿Por qué opongo crítica e historia?

Simplemente porque todo crítico tiende a ser un escritor de manifiestos, alguien cuya intencionalidad es, en gran medida, panfletaría.

Tomemos el caso de Daney, una personalidad cuyas palabras se toman como la verdad revelada. Si alquien, en cualquier otras artes, intentase hacer una definición de lo que es el cine y lo que no es, las carcajadas se escucharían en todo el planeta. Por dejarlo más claro, la definición de cine/no cine que hace Daney es similar a decir que sólo es pintura lo que se corresponda con el ilusionismo pictórico occidental del siglo XV al XIX.

Ahí precisamente radica la diferencia entre un crítico y un historiador. El crítico intenta que el arte sea como el ideal que él tiene cabeza. En el fondo, el crítico es un ideólogo que intenta dirigir el arte en una determinada dirección. El historiador, por el contrario, se enfrenta a algo ya ocurrido e inmodificable y, si tiene el rigor y la integridad que se le supone, deberá intentar presentar los fenómenos que tuvieron lugar en la época bajo estudio, aunque entre sí sean contradictorios, aunque no se ajusten a susa preferencias personales.

Porque de no hacerlo así, si ocultara lo que le disgusta y resaltara lo que le aprecia, estaría transmitiendo una visión distorsionada y empobrecida de un pasado múltiple y rico. Estaría, con plena consciencia, negando el acceso del afficionado a material como éste (Early Abstractions, 1946-1957, Harry Smith)



que, si nos fijamos bien, está más cercano a las vanguardias artísticas de su época, que cualquier filme de los admirados por Cahiers y adláteres.

y que es lo que hace Daney, con su aparente pureza e integridad, no mentir, sino decir medias verdades, que es mucho peor.