sábado, 12 de mayo de 2007

Melancholy


Melancolía, Alberto Durero, 1514

...la encarna una dama, de aspecto descuidado, sentada sobre un banco de piedra. Se acompaña de un angelito atolondrado y un perro famélico dormido a sus pies, símbolos de su falta de interés, por la vida espiritúal o por la animal. Absorta, apoya la cabeza en una mano cerrada, mientras que con la otra sostiene displicente un compás que debería marcar el ritmo de su existencia, signos de una absoluta atonía. Unos ojos hermosos, de mirada fría, confieren a su rostro una expresión atormentada; se siente rodeada por la muerte (balanza, reloj y otros). Pese a su elevada inteligencia (las alas) se siente desdichada y triste. La traen la tierra, la sequedad, el frío, el otoño y la tarde...

Mente y Cerebro, Número 24 Mayo 2007

...y sin saber los símbolos, yo había desentrañado gran parte del significado de ese grabado, ya desde muy joven...

...o de como esa mujer, de inusitada inteligencia, estaba rodeada de todo aquello que servía para incitar y estimular el intelecto, pero que fracasaba en provocar ese efecto en el suyo...

...y de como permanecía, encerrada en sí misma, ajena a todos y a todo lo que no fuera su propio, insondable e incomunicable dolor, que nunca sería aliviado, que nunca recibiría un paliativo, y del que nunca podría huir ni liberarse, puesto que residía perenne en su interior...

...excepto cuando llegase el sueño, en ambas especies, el que termina con la mañana y el día, y el que nunca habrá de terminar y que denominamos muerte.