martes, 28 de julio de 2015

Toda comunicación es una ilusión

Oscurecía. La primera película terminó. El comienzo de la segunda mostraba la misma imagen, un poco más desenfocada y algo más obscura. Parecía evidente que la luz de había debilitado de tal modo que no se pudo compensar con la abertura máxima del objetivo. Los dos dobles se alejaban el uno del otro lentamente, el tercero permaneció medio tumbado. En la pantalla apareció un revuelo de rayas. El objetivo se desplazaba tan rápido que no se podía ver nada. Al poco rato apareció una gran red con mallas pentagonales. En cada malla había un doble, en algunas dos. Bajo esa red se percibía confusamente la vibración de otra. Tardaron en darse cuenta que la primera era real y la segunda su sombra. El suelo era liso, como cubierto de una substancia semejante al hormigón. Las formas que colgaban de la red llevaban vestidos obscuros y holgados, que las hacían más gruesas y anchas. Casi todas ejecutaban los mismos movimientos. Sus torsos pequeños, cubiertos de un tejido transparente, se inclinaban lentamente hacia un lado. Esta curiosa gimnasia se realizaba con una extraordinaria parsimonia. La imagen vibraba. Estaba desenfocada. Durante unos instantes apenas pudieron reconocer nada. Además se obscurecía por momentos. Apareció el borde de la red, sostenida en tensión por una cuerdas. Una de estas terminaba en un gran disco en posición diagonal. Más atrás se representaba la misma escena de "tráfico callejero" que ya habían visto antes. Formas que recordaban a un tonel, llenas de dobles, circulaban en varias direcciones.

Stanislaw Lem, Edén

Les confieso que con cada novela suya que leo, más me fascina la obra y la personalidad de Stanislaw Lem. Es un escritor de una amplia variedad de registros,  normalmente identificado con la ciencia ficción, pero que no le hace ascos al experimento literario, al ensayo filosófico o a la sátira jocosa remedando el cuento tradicional, al estilo de un Jonathan Swift o un Luciano de SamósataComo les dije ya en otra ocasión, la etiqueta de ciencia ficción se le queda muy estrecha a Lem, de hecho supone un desdoro para un escritor que debería figurar entre los grandes, mientras que la figura solitaria de Lem convierte en casi irrelevante al resto de la ciencia ficción, salvo unas pocas  excepciones honrosas como Huxley, Dick, Verne o Bradbury, todas pertenecientes a la rama dura de ese género.

No es que Lem sea un escritor sin defectos. El principal es que sus personajes suelen ser inexistentes, reducidos a meros vehículos de sus historias, que no son otra cosa que complejas elaboraciones de problemas científíco-filosóficos, algo que puede echar atrás a muchos lectores, que necesitan dosis mayores de aventura y acción, como ocurre en la mayor parte de la ciencia-ficción. Por otra parte, Lem vuelve una y otra vez a los mismos temas, examinándolos desde múltiples aspectos, explorando otros caminos... aunque alcanzando al final parecidas conclusiones. Esta fijación en una serie de constantes temáticas puede también  dar la impresión de que Lem no es capaz de salirse de unos estrechos parámetros, cuando se trata en realidad de un intento siempre inacabado por exprimir esos puntos de partida narrativos hasta sus últimas consecuencias.

Dentro de esos invariantes de la narrativa de Lem, brilla con especial fuerza el tema del contacto con otras inteligencias/civilizaciones. Este tema no es nuevo en la ciencia-ficción, pero lo característico de Lem es que su relatos rehuyen la tentación del antropomorfismo y suelen concluir en un fracaso de estos intentos de comunicación. Así ocurre en Solaris, donde el planeta inteligente que le da nombre se muestra refractario a la comprensión humana, mientras que en El Invencible, la especie dominante es un nanobot cuya inteligencia sólo surge cuando enjambra, desapareciendo a continuación. Por otra parte, el fracaso de toda comunicación es el tema central de Fiasco, la novela más pesimista de Lem, y asímismo constituye el centro fundamental de Edén, en donde aunque este contacto acaba por producirse, incluso de forma positiva, esto no viene a solucionar ni arreglar nada.

lunes, 20 de julio de 2015

Décimo aniversario: conclusiones

Tras este repaso de lo mejor - bueno, lo más visitado - de este blog en sus diez años de existencia, es necesario hacer un pequeño balance.

Como sabrán, o habrán notado si es que siguen estas anotaciones, este blog se concibió desde un primer momento como carente de tema. Mejor dicho, dedicado a mis divagaciones culturales, fueran estas libros, música - la llamada clásica del siglo XI al XXI -, exposiciones - y por tanto mayormente pintura y escultura -, historia y arqueología, cine, animación y, en un lugar especial, anime. Este continuo vagar, evidente en el propio título, ha perjudicado la difusión de mis anotaciones, ya que los lectores no sabían nunca a qué quedarse o qué podían esperar, mientras que yo no llegaba a profundizar, a investigar y analizar, realmente en nada, quedándome, como digo, en meras divagaciones, peroratas y diatribas. Unos escritos, en los que más que mi saber o mi conocimiento, lo que quedaba de manifiesto era mi inmensa vanidad, la del aficionado ambicioso que se cree que puede disputar con los auténticos eruditos, sólo porque le suenan los nombres más famosos de la historia de esas disciplinas.

A promover este blog tampoco ayudaba que la falta de tiempo, la prisa por escribir algo y mi natural descuido, me hicieran no revisar mis escritos antes de hacerlos públicos. Releyendo algunas de las entradas, incluso algunas de las mejores, he sentido bastante vergüenza, no sólo por el cúmulo de faltas ortográficas y sintácticas, sino porque en demasiadas ocasiones las frases se enrollaban y enredaban sobre sí mismas hasta convertirse en auténticos embrollos semánticos. Así, mi pensamiento no sólo se obscurecía, se tornaba ininteligible, sino que llegaba incluso a proclamar lo contrario de lo que realmente pensaba y promovía... ¿o era al contrario? ¿ésas eran mis auténticas creencias, descubiertas por mi propia distracción y descuido?

Un blog desordenado y desorganizado, por tanto. Sin dirección, destino, ni origen. Contradictorio e incoherente. No es de extrañar que, al final, su poco éxito se haya limitado a un breve espacio de tiempo, hacia el 2010, o que las entradas más leídas pertenezcan a dos series inesperadas, la dedicada a la serie "The Shock of the New" y a la lista de mejores cortos animados del festival de Annecy. Del resto apenas nada, ni de mis entradas dedicadas al arte o a la literatura, ni mucho menos, para mi sorpresa, de las muchas que se ocupaban del anime, esa afición mía que amaba tanto, aunque cada vez menos, y que al mismo tiempo odio tanto, cada vez más, puesto que ante los otros, ante las personas que me conocen o creen conocerme, ha borrado muchos aspectos de mi personalidad, precisamente aquellos que creía esenciales e inseperables a mi persona.

¿Ha sonado a desaliento? Sí, mucho, pero soy de natural pesimista y mi vida, en realidad, no es otra cosa que un inacabable no llegar nunca a nada provechoso, como ha quedado claro con este blog. Pero dejemos a un lado las lamentaciones y pensemos en el futuro. No creo que deje de escribir esta anotaciones en el futuro, a menos, claro está, que mi trabajo, ése que me da de comer, se interponga en mi camino y borre mis momentos de ocio. Tampoco creo que deje mi divagación temática, nunca me ha gustado centrarme, y de hecho lo que más lamento es que aspectos como el cómic o la música, no están tan bien representados como debieran. Sí que intentaré escribir mejor, como lo hacía antaño, en un pasado que ahora me parece perteneciente a otra persona. Hace ya semanas que reviso lo que escribo para corregirlo adecuadamente, mientras me asusto de mis burradas, aunque no parece que esa tarea necesaria y tanto tiempo descuidada haya contribuido mucho a aumentar el número de mis visitas.

¿Y el anime? ¿ése anime que es lo único por lo que muchos me conocen? Pues poco a poco se irá desvaneciendo de este blog, aunque me temo que de vez en cuando volverá a aparecer, con mucho menos entusiasmo y entrega, con casi amargura, como conviene a todo desastre sentimental.

sábado, 18 de julio de 2015

¿Confirmando estereotipos?

Esta mañana he conseguido acercarme a la muestra Watch me move, abierta en la Fundación Canal madrileña. Esta exposición es una iniciativa del Barbican londinense y ha recorrido ya muchas otras ciudades del mundo, antes de recalar en nuestro país. Su objetivo es hacer visible el arte de la animación, su presencia constante y fundamental en las artes audiovisuales contemporáneas, para al mismo tiempo, trazar la historia de sus cien años de existencia, de sus muchas formas, caminos, técnicas y soluciones, fuera de las conocidas por la mayoría del público.

No tengo nada contra este propósito, muy al contrario, como podrán imaginarse, pero sí tengo muchos peros a como se ha organizado y montado la exposición. Obviamente, una muestra de este tipo presenta problemas irresolubles. En primer lugar la propia selección, en la que se debe conseguir un equilibrio entre formas comerciales frente a las vanguardistas/experimentales, así como intentar que no quede fuera ninguno de los nombres importantes, sin olvidar que el conjunto final debe ser visitable, es decir, que el visitante no huya a mitad de recorrido, sin haber visto ni la mitad de los cortos.

Tengo que decirles que, como era de esperar, ese triple equilibrio no se ha conseguido. La muestra es de una duración mastodóntica, casi de tres horas, lo que ha llevado que algunas de las obras expuestas hayan quedado reducidas a meras citas, apenas fragmentos de dos minutos o incluso menos. Por otra parte, no se acaba de comprender que en varias obras - las del anime -  no se haya respetado el idioma original, presentando versiones en inglés, que podrían tener sentido dudoso en un entorno anglosajón, pero no en el nuestro. Por otra parte, las obras más comerciales se presentan en gran formato, casi a bombo y platillo, mientras que otras más arriesgadas quedan reducidas al espacio de pequeños monitores con auriculares personalizados.

Pero estos no son los mayores problemas, ni los más graves. Ni siquiera que la selección acabe siendo demasiado anglocéntrica o que se me escape cual es la razón de incluir ciertas obras o de dejar fuera otras. No, el problema es otro, metodólogico y puede resumirse en que la muestra acaba convertida en un inmenso batiburrillo donde el espectador no avisado no sabrá como orientarse... mucho menos esos padres acompañados con hijos que venían a entretener a la prole y se encontraron con algo muy diferente.

Se lo explico tras, el corte, con dos ejemplos de la primera parte de la exposición, la que recibe el nombre apariciones.

lunes, 13 de julio de 2015

Décimo aniversario, las mejores entradas (XIII): Repesca

Como les decía, las estadísticas de Google me han jugado una mala pasada. Cuando revisé la lista de entradas, vi que algunas tenían muchas más visitas que las que aparecían en el Top Ten de blogger. Era ya tarde para rectificar, así que no me quedo otra que hacer esta "repesca" con las que tenían más de 500 visitas. Aquí tienen la lista de las rescatadas, muchos cortos de la lista de Annecy, los que quedaban de The Shock of the New, nada de anime  -extraño en un blog que parecía poseído por esa fiebre animada - y lo más triste, ninguna entrada posterior a 2012, señal clara de la decadencia de este diario público, al que sólo le salvan los bots de Google, Facebook y alguno más


http://encirculos.blogspot.com/2005/06/le-jeu-de-robin-et-marion.html

Un entrada de mis primeros tiempos, dedicada a una pieza musical medieval, Le Jeu de Robin et Marion, que me acompaña desde mi adolescencia. No esperen mucho, aparte de declaraciones de entusiasmo. Sinceras, eso sí, sin pretenderse gran sabio y comentarista.


http://encirculos.blogspot.com/2007/07/loves-geography.html

Reflexiones durante mi lectura de Las mil y una noches. Divagaciones, falsas apreciaciones. Ideas que quería compartir y que sólo puedo hacerlo por medios escritos.


http://encirculos.blogspot.com/2008/12/march-y-ii-in-trenches.html

El éxito de esta entrada  es un enigma. Unas pocas anotaciones, no muy acertadas, sobre una exposición en la Thyssen que no fue de las mejores que ha organizado esa institución.


http://encirculos.blogspot.com/2010/04/100-as-ix-lidee-1931-berthold-bartosch.html

L'Idée de Bartosch es un corto mítico, de los que figuran en todas la antologías. Poco más se puede decir. Bueno sí, que gracias a la Carcel de Papel, por apuntar a esta entrada


http://encirculos.blogspot.com/2010/03/100-as-vi-shazka-skazok-1979-yuri.html

Lo mismo de Norstein y su Cuento de los cuentos.
 

http://encirculos.blogspot.com/2010/03/100-as-v-lhomme-qui-plantait-des-arbres.html

http://encirculos.blogspot.com/2010/02/100-as-iv-crac-1981-frederick-back.html

Frédéric Back es otro de los grandes, y los de arriba son mis torpes comentarios a dos de sus mejores cortos.


http://encirculos.blogspot.com/2010/02/100-as-iii-moznosti-dialogu-1982-jan.html

 Svankmajer y Las posibilidades del diálogo. Con eso queda dicho todo.
 

http://encirculos.blogspot.com/2010/02/100-as-ii-fantasmagorie-1908-emile-cohl.html

El fundador Emile Cohl, sentando las bases del dibujo animado, ésas que han sido válidas hasta ayer mismo.


http://encirculos.blogspot.com/2010/10/100-as-xxxii-pas-de-deux-1967-norman.html

McLaren al final de su carrera, creando animación con la imagen real, a base de pegar y superponer.


http://encirculos.blogspot.com/2010/08/100-as-xxiv-red-hot-riding-hood-1943.html

Tex Avery, riéndose de todo y de todos.


http://encirculos.blogspot.com/2010/07/100-as-xxiii-father-and-daughter-2000.html

Dudok de Wit. La poesía en estado puro.


http://encirculos.blogspot.com/2010/06/100-as-xviii-tango-1980-zbigniew.html

Un tour de force que llevó al extremo las posibilidades de la animación, antes de la llegada del ordenador.


http://encirculos.blogspot.com/2011/04/swan-song.html

 Selick y su Coraline, hermoso canto del cisne a la stop-motion


http://encirculos.blogspot.com/2011/04/they-were-always-there.html

Magnífica exposición de la Thyssen sobre las mujeres en el arte, entendida esta presencia como la de creadores que poco o nada tienen que deber a sus colegas masculinos.

 
http://encirculos.blogspot.com/2011/04/100-as-lii-skeleton-dance-1929-walt.html

Disney y Iwerks. Lo que pudo ser la Disney y no fue. Cualquier cosa menos el reino del conservadurismo y la sensiblería... pero claro, entonces no habría podido llegar a ser la multinacional que es.


http://encirculos.blogspot.com/2011/03/100-asxlviii-balance-1989-christoph-y.html

Los hermanos Lauenstein creando un corto esencial


http://encirculos.blogspot.com/2011/01/power-of-god.html

Supongo que el éxito de esta entrada sobre la historia de la pruebas atómicas se debe sólo a las fotos. Pocas cosas hay tan fotogénicas en su terror como una explosión nuclear.

http://encirculos.blogspot.com/2011/01/100-as-xliii-vincent-1982-tim-burton.html

Una de las pocas obras de Burton en solitario que merece la pena.


http://encirculos.blogspot.com/2011/01/uncalled-for-y-iiand-now-for-something.html

Dos expos del Prado. La integral Rubens, con todo lo visible y lo invisible de ese pintor, que alberga ese museo,  frente a una más que prescindible muestra Renoir

http://encirculos.blogspot.com/2010/12/100-as-xl-coal-black-and-de-sebben.html

Una obra maestra de Bob Camplett, de los de la Termite Terrace de la Warner, que ha devenido obra maldita, por sus representaciones racistas de la negritud.


http://encirculos.blogspot.com/2010/12/modernitys-elegythe-shock-of-new-y-ix.html

Entrada de The Shock of the New, dedicada a la disolución de la modernidad en el postmodernismo, aunque entonces ese nombre aún no era canónic.
 

http://encirculos.blogspot.com/2010/11/modernitys-elegythe-shock-of-new-vii.html

Simbolismos y Expresionismos. La otra tradicción del arte moderno, aparte de la abstracción.


http://encirculos.blogspot.com/2011/10/100-as-lxxi-invisible-ink-1921-max-y.html

Los Fleischer. Olvidados, vilipendiados, pero fundadores y pioneros de la animación. Grandes incluso cuando eran burdos y descuidados - que no es el caso.

http://encirculos.blogspot.com/2011/10/tds-files-xix-la-tumba-de-alejandro.html

Uno de mis mejores textos para la extinta Tren de Sombras. Con Marker de protagonista.

http://encirculos.blogspot.com/2011/07/phantasmagoria.html

Laexposición de la Mapfre dedicada al fotógrafo Eugene Atget. ¡Qué descubrimiento!


http://encirculos.blogspot.com/2011/07/dreamt-landscapes.html

Otra magnífica expo, esta vez del Prado. La escuela de Roma, ese parnaso de artistas de toda Europa que revolucionaron la pintura del XVII y nos trajeron el Barroco


http://encirculos.blogspot.com/2011/07/misanthropy.html

Mi visita a Oslo y mi encuentro con el mejor Munch. 


http://encirculos.blogspot.com/2011/06/100-as-lx-wrong-trousers-1993-nick-park.html

 Park, la Ardman y la Stop Motion. Combinación ganadora donde las haya.


http://encirculos.blogspot.com/2012/04/100-as-lxxxviider-fuehrers-face-1942.html

 Grandísimo corto de guerra de la Disney. Jack Kinney exprimiendo todos los recursos del estudio y riéndose del nazismo a mandíbula batiente.


http://encirculos.blogspot.com/2012/01/100-as-lxxix-blitz-wolf-1943-tex-avery.html

Avery haciendo lo propio. Con más descaro, si cabe.


http://encirculos.blogspot.com/2011/12/100-as-lxxvi-le-trois-inventeurs-1980.html

Uno de los primeros cortos de Michel Ocelot. Grande donde los haya, en su técnica, en su imaginación, en todo, practicamente.


sábado, 11 de julio de 2015

Los siglos, las culturas y las gentes

Escena de sacrificio en cerámica Mochica

Ya saben que me quejé mucho cuando en el Caixaforum empezaron a cobrar la entrada. Eso no quita que sepan organizar exposiciones magníficas que se salen de lo habitual, ya saben, el Impresionismo como único movimiento artístico de los últimos 200 años. Entre esas excentricidades culturales suyas está la arqueología, plato que nos sirven este verano por partida doble, con sendas exposiciones dedicadas a la cultura Mochica del Perú y al Egipcio faraónico. Dos muestras que, con perdón de Zurbarán y el Kunstmuseum de Basel. son las mejores de este verano. Sin discusión alguna ni posibilidad de apelación.

Cuando se piensa en las civilizaciones de Sudamerica el primer nombre que viene a la mente es de los Incas. Sin embargo, son dos culturas anteriores, la Nazca-Paracas y la Mochica-Chimu, las que nos suministran los objetos artísticos que consideramos característicos de ese tiempo y ese área, aunque ambas civilizaciones no puedan ser más distintas en su "arte" - si es que ese concepto moderno le es aplicable-. Nazca-Paracas destaca por su el colorido puro y el geometrismo a ultranza de sus telas y cerámicas, que llega casi a rozar la abstracción; mientras  Mochica-Chimu se halla en el extremo opuesto, en un naturalismo que nos parece cercano y actual, ajeno a ese ámbito precolombino y propio de una sociedad moderna como la nuestra.

viernes, 10 de julio de 2015

Décimo aniversario, las mejores entradas (XII): The Shock of the New

Como era de esperar, dado el éxito de mis entradas sobre la serie The Shock of the new, la página que recopila los enlaces a las entradas la dedique también es de las más visitadas del blog.

Creo que no necesito repetir de nuevo lo importante que esta serie de Robert Huges fue para mí. La vi dos veces, una recién comenzada mi adolescencia, otra a punto de entrar en la universidad, con el resultado que acabé enamorándome perdidamente del arte moderno. Uno de esos últimos productos de la llamada televisión "educativa", la serie conseguía hacer comprender el porque del arte de las vanguardias, no con una avalancha de datos, sino transmitiendo la emoción estética con que debían ser contempladas. Precisamente lo que debe hacer, pero que sólo está al alcance de unos pocos.

Sin embargo, y eso lo descubrí sólo muchos años más tarde, la seria no era una celebración, sino una elegía. El tiempo de su rodaje coincidió con los últimos años de la modernidad/modernismo, cuando sus limitaciones eran más que claras y todos sus caminos, cegados. Era un tiempo de transición, de recapitulación y balance, del que saldría ese continuum de femómenos que se llama postmodernismo, cuyo único lazo de unión era precisamente la oposición a lo anterior.

No es extraño, por tanto, que la serie de Hughes no se halla vuelto a editar. Es una pieza de museo, en un tiempo en que los museos han dejado de tener sentido.


The Shock of the New

Nota: Con esto terminaría la visión retrospectiva a lo "mejor" del blog, pero he descubierto, revisando las entradas, que algunas otras tienen más visitas  que las reflejadas en las estadísticas. No me pregunten cómo ni por qué, cuando quien recopila esos valores es la misma entidad, pero se hace necesaria una repesca.

jueves, 9 de julio de 2015

Las derivas

Ortega escribió sobre prácticamente todos los temas humanos, sin olvidar el deporte, la moda, la caza o los toros. Sin embargo no ha aparecido hasta ahora una línea suya de reflexión sobre el nazismo, el franquismo o lo que es más sorprendente, sobre la guerra civil. Si existe está escondido, aunque es poco probable, gracias a la pista permanente que nos da el filósofo de que ése era precisamente su archicitado silencio. Desde 1945 hasta su muerta apela con frecuencia al silencio y con no menos reiteración advierte que está a punto de romperlo y de hablar al fin. La leyenda orteguiana considera su silencio como una prueba de las dificultades que tuvo que pasar en ese marco hostil que le impedía hablar. La verdad es que no se lo ponían fácil, pero el silencio orteguiano es una impostura para uso de gentiles, de gente llana. También del orteguismo universitario y de salón. Ortega y Gasset no calló nunca, sólo que no habló a todo el mundo, sino a unos pocos, y no a los que quería escucharle sino a los que le interesaba que le oyeran.

Gregorio Morán, El maestro en el erial, Ortega y Gasset y la cultura del franquismo.

Este libro sobre Ortega - y la cultura del primer franquismo - es el tecer libro de Gregorio Morán con el que me atrevo, después de los que escribió sobre Suárez y la cultura del tardofranquismo. Su principal característica, en comparación con los otros, es su mesura, su casi ausencia de estridencias y juicios fulminantes, que puede hacer de esta obra la mejor de las suyas. La biografía de Suárez presentaba una tesis interesante y verosímil sobre el golpe del 23-F, al proponer que el rey Juan Carlos había intentado hacer un Alfonso XIII, con Armada como Primo de Rivera, pero que este general en realidad pretendía un golpe similar al del 36, sólo que esta vez con éxito, discrepancias que llevarían al fracaso del golpe del 81 y la construcción posterior de la leyenda de la monarquía como garante y defensora de la democracia. No obstante, a la hora de presentar esta teoría, Morán caía en los clichés del periodismo/novela, lo que le hurtaba bastante de su valor de prueba y demostración, al no ser posible deslindar qué era creación, qué especulación, qué hechos fidedignos.

El libro dedicado a la cultura del franquismo tardío estaba libre de esos resabios de periodista de best-sellers. Sin embargo, se notaba un claro apresuramiento que le llevaba a saltar de un periodo a otro sin llegar a explorarlos convenientemente, a lo que se unía una clara voluntad de ajuste de cuentas contra otro mito no menor que el del 23-F: la concepción de esa intelectualidad conformista y conformada con un régimen dictatorial como resistentes en continua lucha contra la opresión, de la que surgiría, varios decenios más tarde, el espíritu de la transición y la normalidad democrática, como si el tiempo anterior no hubiera sido otra cosa que un paréntesis necesario y no demasiado incomodo, mucho menos doloroso.

El libro que nos ocupa, sobre el Ortega de vuelta a una España dominada por un franquismo aún claramente totalitario, sea en su vertiente fascista o en su vertiente católica, esta libre por completo de ambos errores, el novelístico y el polemístico, lo que acentúa aún más su innegable interés: trazar la historia cultural de un periodo vergonzoso de nuestro pasado, que ha caído en un olvido interesado por parte de todos los que en aquel tiempo ejercieron de aduladores rastreros y de sus herederos espirituales. Una labor en la que Morán destruye de paso algunos mitos, el propio de Ortega y junto con el del intelectual, entendido como motor social con ideología de izquierdas, o al menos progresista.

miércoles, 8 de julio de 2015

Décimo aniversario, las mejores entradas (XI): Be vulgar by all means

El nombre de esta entrada se refiere a una de las mejores películas de Preston Sturges, Unfaithfully Yours, en el que el protagonista, director de orquesta, pedía a los músicos que interpretasen de la forma más vulgar posible.

No se me ocurre otra forma mejor de calificar a la animación de la Warner, objeto de esta entrada, que si por algo se caracterizó es por librar a esta forma de toda la cursilería y sensiblería que la Disney estaba haciendo pasar por esencial y consustancial a la animación. Un intento de salirse de las normas para ser excéntrico y contestatario que no significaba reducir las exigencias formales, sino conjugarlas con una animación de primera categoría, a cargo de nombres primerísimos de esa forma, como Tex Avery, Bob Camplett, Frank Tashlin, Friz Freleng o Chuck Jones.

Así, mientras que los cortos contemporáneos de la Disney se han vuelto aburridos, intrascendentes, valiosos sólo por su carácter histórico, las producciones de la Warner mantienen una vitalidad exuberante que sigue fascinando a generación tras generación, que disfruta con ellos como si hubieran sido rodados ayer mismo y que hace que los profesionales sigan tomándolos como modelo, ya sea explícito o implícito.

De hecho, esta preeminencia de la Warner en el contexto de la animación clásica, sólo se ha visto amenazada por el reciente puritanismo de izquierdas y de derechas que ha intentado barrer esas producciones bajo la alfombra, por razones opuestas pero igualmente dañinas. Esperemos que esto sólo sea un sarpullido.

Be Vulgar, by all means

martes, 7 de julio de 2015

Malentendidos

Empezaré por vuestra aberración más grande, la ciencia. Por ella, os habéis encariñado con el cerebro; sí, el cerebro, y no con el código, un divertido descuido derivado de vuestra ignorancia. Os habéis encariñado con el rebelde, en lugar de con el creador. ¿Por qué motivo no os habréis percatado de que el código era un creador universal mucho más potente que el cerebro? Es obvio que al principio erais como ese niño pequeño al que impresiona más Robinson que Kant, y la bicicleta de un amigo más que los vehículos que sirven para desplazarse por la luna.

Stanislaw Lem, Golem XIV.

Ya les había señalado el carácter peculiar de una obra como Golem XIV dentro del corpus literario de Stanislaw Lem. Esa peculiaridad le viene de su condición anfibia, al mismo tiempo obra experimental declarada, como Vacío Perfecto, pero también, relato tradicional de ciencia ficción. Experimental, porque Golem XIV es otro de esos prólogos a libros nunca escritos tan característicos del talento final de Lem, aunque en este caso esta introducción es tan larga que se convierte en libro por derecho propio. Ciencia-ficción, porque parte de una premisa típica, la del computador que adquiere consciencia, para desarrollarla hasta casi su absurdo lógico.

La idea de partida, como les digo, no es original y la hemos visto en muchas películas y novelas de ese género. Incluso el planteamiento parece seguir por los derroteros habituales, ya que se trata de un proyecto militar, encaminado a conseguir la gestión completa y sin errores de los posibles escenarios de una guerra moderna, caracterizada por el caos. Los Golem son así el nombre de una serie de ordenadores, cada vez más perfeccionados, que poco a poco van substituyendo a los seres humanos en esas tareas. Golem XIV es el último de ellos, el más perfeccionado y potente, con la única salvedad frente a sus antecesores de que ha sido creado junto con su guardián, Honest Annie, aún más potente que él y cuya única misión es impedir que desarrolle las excentricidades que aquejaban al modelo XII de los Golem.

Con esta premisa, el desarrollo "lógico" conduciría a una rebelión de las máquinas y el comienzo de una distopia postapocalíptica, que en realidad sólo sería una elaborada excusa para ofrecer el consabido espectáculo de acción, persecuciones y explosiones - pongan aquí su película o novela favorita - . Como pueden imaginarse, no es el caso de Lem.

lunes, 6 de julio de 2015

Décimo aniversario, las mejores entradas (X): La Lista de Beltesassar

Como empieza a ser costumbre de este blog, varias de las páginas más visitadas no son otra cosa que listas de enlaces. En este caso, la que recoge mis comentarios a las colecciones de cortos animados que el misterioso profesor Beltesassar distribuyó por la Internet.... y que hace ya varios años que no han tenido continuación.

Al contrario que la Lista de Annecy, centrada en ofrecer un visión completa de la historia de animación, la lista de Beltesassar se centra en la animación contemporánea, de 1990 al presente, con alguna incursión en el pasado. Puede parecer un ejercicio ocioso, pero toda esa animación contemporánea es casi invisible para el gran público. Se presenta en algun festivales de renombre, realiza  un circuito durante ese años por otros, para luego desaparecer sin dejar rastro, fuera de alguna compilación de poca circulación y las consabidas cargas en Youtube.

La progresos en la forma quedan restringidos así a un estrecho círculo de profesionales, profesores y aficionados obsesivos, mientras que el gran público y la crítica no van más allá del consabido nuevo producto Pixar/Disney, que enseguida cubren de elogios desmesurados, como si la animación hubiese sido inventada por esas compañías ayer mismo.

Gran injusticia. Porque estas últimas tres décadas han visto el desarrollo y posterior victoria de la animación 3D, que ha servido de acicate para el resto de técnicas, que, gracias a las posibilidades del ordenador, han alcanzado cumbres imposibles para los animadores de épocas pasadas, haciendo así realidad sueños que hasta ahora se habían quedado en los tableros de dibujo o en las maquetas de trabajo.

La animación en su mejor momento. Sí, nada más cierto, pero también tan olvidada como de ordinario.

La lista de Beltesassar

viernes, 3 de julio de 2015

Décimo aniversario, las mejores entradas (IX): Modernity's Elegy/The Shock of The New (VI): The Threshold of Liberty

No deja de sorprenderme el éxito inexplicable de mis entradas sobre The Shock of the New, la serie realizada por el crítico de arte Robert Hughes a finales de los setenta. No creo que este número de visitas se deba al impacto o la fama de esa serie, definitiva en mi vida, como ya les he contado, sino simplemente a que las imágenes que utilicé para ilustrarlas son bastante comunes, de obras y autores bien conocidos, en algunas ocasiones erigidos en símbolos. Lo justo y lo preciso para que esas fotos aparezcan en las búsquedas de google sin siquiera quererlo

Y sin embargo, hay una cierta lógica en este azar. Primero fue el pop, último gran movimiento de la modernidad y al mismo tiempo anuncio de su quiebra, de su disolución definitiva en el postmodernismo. Luego, si continuamos hablando de callejones sin salida, de la contradicción esencial a la arquitectura moderna, ansiosa de una perfección absoluta que sólo se consigue eliminando al ser humano de los espacios construidos. Por último, en esta entrada, del surrealismo, movimiento que ha terminado por substituir, en la mentalidad popular, al resto de las vangüardias, como si el cubismo, el expresionismo, la abstracción, jamás hubieran existido.

Un éxito, el de este ismo que se refleja en su inmortalidad, ya que hablamos del único movimiento de la modernidad que sigue siendo cultivado y que continúa atrayendo al público, cosa que sólo ocurre con los impresionistas. Una manera estética, la de los surrealistas, que, a pesar de todas las comercializaciones y domesticaciones, no ha perdido su mordiente, escandalizando y ultrajando como si aún estuvieramos en los años veinte y los jóvenes surrealistas intentasen tomar las ciudades, para liberar a los que vivimos prisioneros en ellas.

The Shock of the new VI: The Threshold of Liberty

miércoles, 1 de julio de 2015

Décimo aniversario, las mejores entradas (VIII): 100 AS (LXIXb): The Tell Tale Heart (1953) Ted Parmelee

Curioso azar el que ha hecho que las dos entradas más leídas de la lista de cien cortos animados sean la dedicada a McCay y ésta que les comento ahora, sobre The Tell-Tale Heart. Un azar convertido en justicia porque hablar de The Tell-Tale Heart es hablar de la UPA y hablar de la UPA es hablar de revolución - la revolución - en la animación.

No es que no hubiera habido otra revoluciones anteriores a la UPA, la historia de la animación antes de 1940 es prácticamente una historia de experimentación y vanguardia, pero lo que consiguió esta productora hacia 1950 es que la modernidad y la vanguardia se aceptasen como un modo más de la animación comercial.

Se podría decir que en ese tiempo la animación alcanzó su mayoría de edad, al librarse del modelo de la fábula y el animal parlante, pero esto sería un desdoro hacia la larga lista de pioneros y artistas experimentales que les anteceden, y porque esas formas menores, anticuadas y cursis han resurgido una y otra vez en tiempos posteriores hasta llegar al nuestro, cuando los ignorantes las confunden con la esencia de la animación y se atreven a hablar, atrevidos, de mayoría de edad en esta forma.

The Tell Tale Heart

martes, 30 de junio de 2015

Hacia lo irremediable

¿Conoce el experimento de Collenger? Se le considera una tontería. Es cierto que no era un verdadero mirmecólogo, sólo un aficionado. Dividió un termitero de arriba abajo e insertó en medio una placa de acero, para que las hormigas no pudieran comunicarse de ninguna manera. El termitero era bastante nuevo, las hormigas no habían hecho más que empezar a construirlo. Después de seis semanas retiró la placa. Resultó que los nuevos túneles habían sido construidos de tal modo que sus bocas, a cada lado de la barrera, se correspondían exactamente; no se alejaban ni un milímetro, ni vertical ni horizontalmente. De la misma forma en que los hombres construyen un túnel, comenzando las obras simultáneamente en ambos lados de la montaña y encontrándose en el medio. ¿Cómo se comunicaban las termitas a través del acero? Y luego está el experimento de Gruss, que tampoco se ha verificado. Mantenía que si matabas a la termita reina, las obreras que estaban a varios cientos de metros del hormiguero se mostraban agitadas inmediatamente y regresaban al nido.

Stanislaw Lem, Fiasco

Ya les he contado mi (re)descubrimiento de Lem, gracias a esa obra única, digna de figurar entre lo mejor de la literatura universal, que es Vacío perfecto. Esa novela experimental pertenece a una serie que el propio Lem llamó Biblioteca del siglo XXI, a la que pertenecen Cantidad imaginaria, Golem XIV y Provocación, en las que el autor continúo perfeccionando su idea de una compilación de prólogos a obras literarias imaginarias. No obstante, aunque todas sean muy notables sólo Golem XIV  llega a acercarse al remolino intelectual que era Vacío perfecto, quizás porque todas ellas, al ser continuaciones del modelo de esa primera novela, han perdido su aura de novedad y saben a cosa ya conocida, previsible.

La única, como digo, que llega a rozar las alturas de Vacío perfecto es Golem XIV, pero lo consigue de forma un tanto lateral. Esta obra sólo contiene un prólogo de extensión desmesurada, cuyo desarrollo lo acerca a una novela más tradicional - aunque su contenido siga siendo dinamita -, en este caso del género con que se suela asociar a Lem, la ciencia-ficcion.

Y antes de continuar, un inciso, más bien una advertencia. Parafraseando a un pensador español que hablaba de Ramón y Cajal: Lem no es una gloria de la ciencia ficción, sino más bien una vergüenza, ya que a su luz cegadora, la mayoría de los autores y obras de ese género se demuestran como lo que son, absolutas naderías. O dicho de otro modo, excusas para pasar el tiempo con relatos anticuados de aventuras que pretenden pasar por modernidad, incluso por profundas meditaciones filosóficas, lo que es aún mucho peor.

Dicho esto, vayamos con Fiasco, la última novela que he leído de Lem, buscando ya conocer al autor que se hizo un nombre en el género de la Ciencia-Ficción, antes de sorprender a todos como escritor experimental y posmoderno.


lunes, 29 de junio de 2015

Décimo aniversario, las mejores entradas (VII): Modernity's Elegy/The Shock of the New (y V): Trouble in Utopia

Aunque ahí arriba ponga "mejores entradas", lo cierto es que la clasificación que estoy siguiendo es la impuesta por Mr.  Google de acuerdo al número de visitas. Una jerarquía que debería ser objetiva y fiable, pero que cuando he revisado la larga lista de entradas que llevo escrita me he encontrado algunas que debería figurar entre las "mejores" pero que blogger ignora por razones que se me escapa. Así no me queda otra que finalizar esta visión retrospectiva con una repesca de estas entradas que se han colado por las rendijas.

Volviendo a lo que nos ocupa. Como ya les he dicho la serie de anotaciones que dediqué a la serie The Shock of the New - ¿Para cuándo una edición en DVD? -, escrita por Robert Hughes y dedicada a ese concepto difuso que recibe el nombre de modernidad artística, se convirtió en uno de los "hits" de este blog. Ignoro porqué, a menos que la imágenes con que ilustré estas entradas fueran las típicas que los estudiantes de instituto buscan para competar sus trabajos. Fuera lo que fuera, la cuestión es que gracias a esas visitas hubo un periodo en que casi rocé las 7000 entradas mensuales.

No es que es las entradas estuvieran desprovistas de interés, dado el material original. En ésta, precisamente, Hughes se plantea el dilema central de la arquitectura del siglo XX. Los arquitectos fundadores de lo que sería llamado luego el Estilo Internacional - Le Corbusier, Gropius, Mies van der Rohe - consiguieron dar un vuelco completo a la forma arquitéctonica, como no se producía desde la eclosión del gótico en el siglo XII o la expansión del renacimiento en el siglo XVI. Fue literalmente una forma nueva, el método y la manera perfecta adecuada de utilizar los materiales nuevos para crear espacios renovados, cuya plasmación se hizo inseparable de la idea y el espíritu del siglo XX.

Resultado magnífico, definitivo, inigualable, pero también con sus lados obscuros, ya que se trataba de una arquitectura esencialmente inhumana, que arrasaba sin contemplaciones el medio natural y obligaba a las personas a adaptarse a sus espacios matemáticamente perfectos. De hecho, puede decirse que la historia de la arquitectura del siglo XX, una vez obrado el triunfo del estilo internacional, es una larga busqueda por limar sus excesos, por aliviar sus daños, por conseguir, en fin, que esa arquitectura ideal estuviese destinada a los hombres y no a sus constructos platónicos.


Modernity's Elegy/The Shock of the New (y V): Trouble in Utopia