martes, 16 de diciembre de 2014

Mundos Alternativos




Los hermanos Quay

 Me gustaría pensar que la muestra Metamorfosis: Visiones Fantásticas de Starevich, Svankmajer y los hermanos Quay en La Casa Encendida madrileña (y antes en Barcelona) va a figurar en las listas de las mejores exposiciones del año que deben estar a punto de publicarse. Esta ilusión se me pasa enseguida. Desgraciadamente los medios no han movilizado su maquinaria para cubrirla de elogios, como ocurre con aquéllas organizadas por los auténticos templos de la cultura; mientras que para la mayoría de mortales, el mundo de la animación apenas merece una mirada de conmiseración, si eso, y un agudo comentario refrendando que "a mí también me gusta Pixar".

Pero da igual. Esta exposición es una de las mejores del año, quizás la mejor, si nos quitamos complejos y nos atrevemos a decirlo claro y alto. Lo es no sólo por el cuidado exquisito con que está expuesta, sino por el interés del material expuesto. En pocas palabras, no sólo conocemos cómo se crearon, compusieron y construyeron las obras de estos tres animadores- además de sus propias obras, proyectadas en ciclo continuo -, sino que éstas se ponen en contexto y relación con el mundo de la gran cultura europea - aunque ese adjetivo, gran, provoque un cierto repelús contemporáneo al colocarlo junto a la palabra cultura -, o al menos de otras vías igualmente válidas, igualmente valiosas de esa gran - de nuevo - cultura europea que han quedado un tanto en la penumbra frente a las oficiales, debido a su excentricidad o su carácter desconcertante y paradójico.

lunes, 8 de diciembre de 2014

El Año olvidado (y II)

At 19:50 hours the silence was again broken, this time by a high pitched voice chanting in Japanese from the depths of the Jungle. The one voice (and a beautiful voice it was) would recite for about one minute, after which the chant would be taken up by a number of other voices, rather nearer to where the 2/10th lay quietly waiting. Upon the second group completing their recitation, a third group, obviously comprising some hundreds of the enemy, and closer again, would sing in sonorous unison. This procedure was repeated three times. Whether it was some form of religious rite, or merely a boasting recital calculated to inspire courage in the chanters and despair in the hearts of the listeners, is not known, not did the batallion ever again hear this type of musical performance.

Eric Bergerud, Touched with fire: The Land War in the South Pacific.

A las 19:50, el silencio se quebró de nuevo, esta vez por una voz aguda salmodiando en Japonés desde las profundidades de la jungla. Esa voz (y bien hermosa que era) solía recitar durante un minuto aproximadamente, tras lo que el canto era continuado por varias otras voces, mucho más cerca de donde estaba desplegado en silencio el batallón 2/10. Una vez que el segundo grupo había terminado de recitar, un tercero, obviamente formado por cientos de enemigos, y aún más cercano, cantaba fuertemente al unísono. Este procedimiento se repitió tres veces. Si era algún tipo de rito religioso, o simplemente un alarde pensado para insuflar valor en los cantantes y desesperación en los corazones de los oyentes, es desconocido, y el batallón jamás volvió a escuchar ese tipo de representación musical.

Hace unos días les hablaba del libro Fire in the Sky, de Eric Berguerud, en el que se narra el largo forcejeo entre las fuerzas aéreas aliadas y japonesas en el pacífico sur -Nueva Guinea, las Islas Salomón y las Islas Bismarck - durante el periodo del verano de 1942 a la la primavera de 1944. En esa ocasión les indicaba los varios defectos de esta obra de Berguerud, entre ellos la copia literal de secciones enteras de un libro suyo anterior: Touched with Fire, que trataba del mismo teatro de operaciones en el mismo periodo, pero centrándose en esta ocasión en las operaciones terrestres. Esos pasajes repetidos no son lo único que Fire in the Sky heredó de Touched with Fire, sino también la mayor parte de sus errores que se encuentran también en la obra más temprana, sólo que aumentados y amplificados.

El principal problema es simplemente que aunque la obra se pretenda un análisis objetivo de esa campaña desde ambos bandos, Berguerud escribe claramente sólo para uno de ellos, sobre el que recaen sus simpatías. El autor intenta justificar ese desequilibro arguyendo la dificultad de entrevistar a los veteranos japoneses, al no dominar su idioma, pero esa barrera lingüisticas no debería haberle impedido recurrir a fuentes secundarias que sí han tenido acceso de primera mano a esos testimonios y de las que existen multitud de publicaciones en lenguas occidentales. Como consecuencia, mientras que las operaciones militares aliadas se explican en todo detalle y se las confiere un viso de racionalidad - o se muestran a las claras sus errores - la japonesas se tornan absurdas e incomprensibles, producto de una mentalidad de la que nos separa un abismo.

martes, 2 de diciembre de 2014

El año olvidado (I)

Japanese formations above the level of shotai (la escuadrilla básica japonesa de tres aviones en la Segunda Guerra Mundial) mystified American pilots during the war and remain difficult to explain. If there was any structured formation designed for aircraft to support one another, American pilots could not recognise it. In after-action reports from all parts of the South Pacific throughout the story period described Japanese units as "gaggles" of birds or "swarms of bees". Regularly American pilots would see Japanese aircraft doing various acrobatic maneuvers or engaging in mock combat. A typical description was written during the war by William Gardner, an ace with the 5th USAAF 8th fighter group, "My first contacts with the enemy were in the latter part of 1943. The Jap fighter formations were loose and could be recognized in the distance as a swarm of flies. Many of the planes would flip momentarily on their backs for a good look underneath, and other would be rolling"

Fire on The Sky: The Air War in the South Pacific, Eric M. Begerud.

Las formaciones japonesas por encima del Shotai (escuadrilla básica japonesa de tres aviones en la Segunda Guerra Mundial) confundían a los pilotos americanos durante la guerra y siguen siendo difíciles de explicar. Si existía una formación estructurada que permitiese a los aviones defenderse unos a otros, los pilotos americanos no podían descubrirla. Los informes escritos tras las acciones del Pacífico Sur durante el periodo de estudio describían a las unidades japonesas como "bandadas" de pájaros o "enjambres de abejas". Con frecuencia, los pilotos americanos veían a los aviones japonesas realizar diferentes maniobras acrobáticas o enfrentándose en combates simulados. Una descripción tipo fue escrita durante la guerra por William Gardener, un as del octavo grupo de combate de la quinta flota aerea de la USAAF: "Mis primeros contactos con el enemigo tuvieron lugar al final de 1943. Las formaciones de cazas japonesas eran abiertas y en la distancia se asemejaban a un enjambre de moscas. Muchos de los aviones se invertían un instante para tener una buena visión hacia abajo, mientras que otros hacían barriles".

En la narraciones de la Guerra del Pacífico, suele haber un año perdido. El relato suele centrarse en los primeros seis meses de victorias relámpago japonesas, equilibrándolo con la reacción americana posterior, expresada en los hitos del Mar del Coral, Midway y la larga campaña de Guadalcanal. Una vez establecida la superioridad aliada a finales de 1942 con esas tres batallas, la historia se interrumpe hasta finales de 1943 con el asalto de los marines a Tarawa, que marca el inicio de la lenta y sangrienta progresión que llevaría a la rendición japonesa en 1945 tras el lanzamiento de las dos bombas atómicas.

Entre medias queda el largo año de 1943 en el Pacífico.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Enumeraciones y Repeticiones/Poeta de la Democracia (I)

I believe a leaf of grass is no less than the journeywork of the stars,
And the pismire is equally perfect, and a grain of sand, and the egg of the wren,
And the tree-toad is a chef-d'ouvre for the highest,
And the running blackberry would adorn the parlors of heaven,
And the narrowest hinge in my hand puts to scorn all machinery,
And the cow crunching with depressed head surpasses any statue,
And a mouse is miracle enough to stagger sextillions of infidels,
And I could come every afternoon of my life to look at the farmer's girl boiling her iron tea-kettle and baking shortcake. 

Walt Whitman, Leaves of Grass (edición de 1855)

Creo que una brizna de hierba no es menor que el diario viaje de las estrellas
Y que la formica es igualmente perfecta, y un grano de arena y el huevo del reyezuelo
Y que la rana arborea es una obra maestra en grado sumo
Y que la zarzamora adornaría las salas del cielo
Y que la menor articulación de mi mano ridiculiza toda maquinaria
Y la vaca, paciendo con su cabeza inclinada sobrepasa a cualquier estatua
Y que un ratón es milagro suficiente para asombrar a sextillones de infieles
Y que podría pasar todas las tardes de mi vida mirando a la hija del granjero mientras hierve el agua en su tetera de hierro y cuece un pastel

Aunque todavía quede algo de tiempo para el aniversario, el caso es que este año es el décimo de existencia de este blog. Dudo que quede alguien que lo haya seguido desde sus primeros tiempos, así que les cuento que el primer año fue bastante difícil para el recién nacido y casi estuvo a punto de perecer antes desarrollarse , por falta de regularidad en sus publicaciones. Curiosamente, por ese tiempo, verano-otoño de 2005, me hallaba enfrascado en la lectura de Whitman, cuya influencia se filtró en las pocas entradas de aquel periodo, mezclada con otra de mis obsesiones de entonces, el manga YKK.

Ahora, como podrán haberse dado cuenta, vuelvo a releer a Whitman, en la misma magnífica edición de entonces. Se trata una de la Library of America que recoge tanto la primera versión de Leaves of Grass, publicada en 1855, como la definitiva de los años 90, llamada "deathbed edition" ya que unicamente la muerte del poeta evitó que volviera a sacar una nueva edición, ampliada, remozada y corregida, como llevaba haciendo durante los cuarenta años anteriores, en los que el libro engordó de 150 páginas a casi 500.