miércoles, 23 de abril de 2014

From the Vault (II) : FLCL (2000)

Siguiendo con este rescate de mis escritos en el agonizante foro de cine cinexilio, unido a la revisión de mis entradas sobre anime en este blog que voy reuniendo en página aparte, les pego aquí mi comentario sobre una de las grandes producciones del anime de estas dos décadas, la inclasificable FLCL de Gainax.

Una obra que se ha convertido en una de mis favoritas -pueden rastrear mi no tan velada emoción en las líneas que siguen - y que para mí, es la obra maestra absoluta de Gainax, por encima de Evangelion, aunque pueda sonar a sacrilegio


FLCL/FuriKuri
Año 2000, 6 episodios


Aquí nunca ocurre nada especial - Naota en FLCL

Entre los estudios de animación y, en concreto, a finales de los 90, el estudio Gainax consiguió una bien fundada reputación como estudio experimental. Producciones como Evangelion o KareKano tomaban tópicos del anime tales como las batallas de mechas o los amores escolares y los transformaban en productos de complicada historia y no menos elaborado aspecto visual.

FLCL no decepcionó a los que esperaban un paso más en el camino de la experimentacin. Fue una de las primeras series creada completamente por ordenador, y sirvió para demostrar las ventajas que este método ofreca en el campo de la animación tradicional, especialmente por la perfección de su acabado final, sin por ello perder el ambiente gráfico propio del anime, tan querido por sus aficionados.

martes, 22 de abril de 2014

Crossroads

Alfonso Albacete
En la Casa de Vacas del  Parque del Retiro madrileño se puede visitar aún una exposición satélite del MNCARS. Se trata de Idea: Pintura Fuerza, que recoge la obra de cinco pintores españoles - Alfonso Albacete, Miguel Ángel Campano, Ferrán García Sevilla, Juan Navarro Baldeweg y Manolo Quejido - en un momento histórico muy preciso: el tránsito entre la década de los 70 y la de los 80.

Como tantas otras muestras, ésta es interesante tanto por lo que enseña como por lo que calla. La fecha elegida, ese 1980 tan lejano ya, no lo ha sido de forma inocente sino que hace referencia a un cambio trascendental e irreversible en la historia del arte europeo. Hablo por supuesto de la transición del modernismo al postmodernismo, o mejor dicho, de la muerte de aquel movimiento y la supremacía final de este último, simplemente porque no había otra cosa mejor que lo substituyera.

miércoles, 16 de abril de 2014

From the Vault (I): Rurouni Kenshin Tsuioku hen (1999)

 Ahora que he comenzado a rellenar una página en este blog conteniendo las diferentes reseñas de anime - y su clasificación - que he ido escribiendo a lo largo de estos años, me ha parecido conveniente rescatar otras reseñas que escribí para el agonizante foro de cine llamado cinexilio.

Resulta curioso desempolvar esos textos que parecen casi pertenecer a otra persona, quizás con mejores capacidades literarias y seguramente con una especial facilidad para enamorarse de lo que veía y disfrutaba. Los dejo tal y como quedaron escritos, excepto erratas y errores sintácticos, respetando incluso las referencias al momento en el que fueron concebidas hace ya diez años.

Desgraciadamente no he sido capaz de recuperar las imágenes que las acompañaban - se perdieron al romperse el disco de mi ordenador hace unos años - así que por ahora serán solo texto.

Pero empecemos sin más dilación, con uds. uno de los mejores OVA (Only Video Animation) de anime que se hayan creado, antes de que ese formato despareciera en los primeros años de este siglo.


Rurouni Kenshin Tsuioku hen (1999)


Partiendo del Manga homónimo, Rurouni Kenshin,  en 1996 se realizó una larga serie de TV adaptando las aventuras de un peculiar espadachín de comienzos de la era Meiji. Tanto manga como serie respondían al mismo modelo, el del héroe que va encontrando y derrotando a enemigos cada vez más poderosos... y al mismo tiempo perdiendo todo interés, ya que se transita de lo verosímil a lo increíble, terminando por caer en la rutina.

Sin embargo, el éxito de la serie, partiendo del éxito anterior del manga, fue tal que se decidió hacer una película y seis OVA (animación para venta directa). Cuatro de ellos, los Tsuioku hen (recuerdos) comentados aquí, adaptaban la sección del manga en la que se narra el pasado del personaje y se convirtieron por derecho propio en una de las grandes obras de la animación japonesa.

martes, 15 de abril de 2014

Under the shadow of Postomodernism (IX)

Hubo actos inquisitoriales contra toda clase de persona, sin distingo de calidad o jerarquía y por los actos más diversos. Empezando por la propia jerarquía eclesiástica:  fueron procesados, entre otros, los obispos de Segovia y Calahorra, dignidades eclesiásticas del clero regular y secular culminando con el proceso - estudiado por Tellechea - de Bartolomé de Carranza, arzobispo de Toledo y máxima figura de la iglesia española, uno de los acompañantes de Felipe II en su cruzada de reconquista espiritual de Inglaterra con motivo del matrimonio regio: el proceso a Carranza - que ha sido objeto de estudios múltiples, por lo que tuvo de conflicto jurisdiccional ente la monarquía española y la Santa Sede - dejaba bien patente que en la España del siglo XVI nadie estaba a salvo de las indagaciones inquisitoriales. En plena paranoia represiva, el cardenal Quiroga y el Consejo de la Inquisición tuvieron la osadía de abrir causa contra el propio pontífice Sixto V, por haber publicado la Biblia en italiano - lengua vulgar, como se publicaban las biblias de los luteranos -, llamada Biblia Sixtina, y poner al comienzo de la edición una bula pontificia donde se recomendaba su lectura al pueblo por el aprovechamiento que habría de obtener de ella. El monarca español, a través de su embajador en Roma, conde Olivares, exigió al Papa que rectificara, y la Inquisición española, sin menor reparo, condenó la Biblia papal como si se tratase de la Casiodoro de Reina o de cualquier otro insigne luterano.

Antonio-Miguel Bernal, Monarquía e Imperio, Tomo 3 de la Historia de España Fontana/Villares

Tenía un tanto abandonada esta serie de entradas en las que les voy contando mi revisión de la historia de esa cosa llamada España. La base de mis anotaciones es la comparación de dos historias distintas, la dirigida en el Reino Unido en los 90 del siglo XX por John Lynch, frente a la más reciente, y aún inconclusa - ese tomo de la transición, cuanto se hace esperar -, coordinada por Josep Fontana y Ramón Villares en la primera década del siglo XXI.

El punto en el que me había quedado interrumpido hace ya varios meses no puede ser más significativo. Se trata del nudo gordiano en la historia de ese sujeto histórico conocido como España, al cual vuelven una y otra vez para justificar sus dogmas, tanto sus mayores propagandistas, esa derecha esencialista tan viva y tan vocal hoy día, como sus mayores enemigos, los representantes de esos nacionalismos periféricos no menos combativos y providencialistas. Me refiero, como ya habrán adivinado, al momento en 1469 en que el heredero del trono aragonés y la aún pretendiente al trono castellano se unen en matrimonio para dar lugar así a la unión personal de los dos reinos peninsulares principales. Un evento dinástico, con demasiadas características de casualidad, azar y fortuna, que se verá continuado con la proyección internacional de los reinos hispanos en la política centroeuropea, durante el gobierno emperador alemán Carlos V, y la creación posterior del Imperio Universal Español de Felipe II, que como tal sólo llegará a estar completado a la muerte de este rey.

Como se puede intuir de lo anterior, mi visión de este proceso histórico que abarca más de un siglo, no es precisamente la de ese nacionalismo esencialista que considera al sujeto España preexistente a su marco temporal, y por tanto, destinado a existir eternamente, sean cuales sean sus avatares, sus reveses pasajeros. Contra esa simplificación interesada de una realidad compleja, van a ir dirigidos muchos de mis dardos en lo que sigue, entre otras cosas porque esa es la ideología que me queda más a mano y con la que estoy mas familiarizado, lo que no significa que no haya flechas en mi aljaba contra los de la corriente opuesta, los nacionalismos secesionistas. Pero dejemos los preliminares y comencemos con las diatribas.

jueves, 10 de abril de 2014

Searching in darkness

I have your coat. Your Gloves are on the chair
"Where are we going?"

The room is cold. We can't stay here.
"It's snowing out and your shoes are through"

We must leave here
"But why? You said last night"

How can I tell her that she is dead?
She wanted never to leave me.

I am glad she can't hear the hearse
Crunching through the powdery new snow

Kenneth Patchen, First Will and Testament (1939)

Como sabrán los pocos que sigan este blog, he empezado a leer la obra de un obscuro - al menos para mí - poeta norteamericano del siglo XX, Kenneth Patchen, quién empezó a escribir en la década de los treinta y podría considerarse, en muchos aspectos, como un precursor de la generación beat de los cincuenta, así como de la contracultura de los sesenta.

Debido a esas coordenadas temporales, la obra de Patchen tiene una clara componente política y social, en la que se descubren influencias del ideario de la izquierda marxista de entonces, así como de su oposición al autoritarismo nazifascista en auge que desencadenaría la segunda guerra mundial. No obstante, y a pesar de ese claro posicionamiento político, las ansias libertarias de Patchen le llevaron a un pronto desengaño del totalitarismo estalinista, tan querido aún por algunos, mientras  que su enraizado y sincero pacifismo le obligó a rechazar de plano la intervención de su país en la Segunda Guerra Mundial del lado de los aliados. Esa posición puede parecer paradójica e incomprensible para un occidente educado en la lucha necesaria contra el fascismo, pero hay que recordar que para muchos intelectuales progresistas del periodo de entreguerras, las democracias liberales y el fascismo eran dos caras del mismo fenómeno, la opresión capitalista, y por tanto, no veían nada claro que hubiera que defender a uno contra el otro.

Dejemos a un lado estas generalidades, lo que importa aquí es señalar qué es lo que he sentido yo leyendo a este poeta. Y Tengo que confesarles, con cierta vergüenza, que ahora mismo mis sentimientos son ambivalentes, casi de decepción, lo que requiere una explicación más detallada.




jueves, 3 de abril de 2014

Parangón



Hace ya unos años, en el 2005, la Fundación La Caixa - antes de comportarse como el banco que es y hacerse de pago - expuso en Madrid y Barcelona la colección completa de las Passions del videoartista Bill Viola. En aquel tiempo, mi encuentro con la obra de ese artista, hasta entonces completamente desconocido para mí, tuvo características de terremoto espiritual, de esas ocasiones únicas en que uno reaprende a mirar, para ya no olvidarse nunca más.

Suena exagerado. Lo es, pero la impresión que me causaron aquéllas pasiones fue más que duradera. Por desgracia, no quedaron huellas en este blog porque aún no había comenzado a escribirlo, así que mis impresiones se desvanecieron sin remedio. Por fortuna, uno de esos museos madrileños semidesconocidos, pero no por eso menos magnífico ha traído recientemente un puñado de aquellas pasiones, con el objetivo de realizar una comparación entre las obras de este artista y las que cuelgan en sus paredes. Y de paso, atraer a unos cuantos visitantes, en su mayoría admiradores de Bill Viola, cosa que nunca viene mal para hacer caja e impedir que algún recortador gubernamental celoso se plantee la necesidad de mantener abiertas esas polvorientas instituciones culturales.

martes, 25 de marzo de 2014

The story behind

This head was once part of a complete statue that stood on Rome's most southerly frontier, on the border between modern Egypt and Sudan, probably in the town of Syene, near Aswan. This region has always been a political faultline, where the Mediterranean world clashes with Africa. In 25 BC, so the writer Strabo tells us, an invading army from the Sudanese kingdom of Meroe, led by the fierce one-eyed queen Candance, captured a series of Roman forts and towns in southern Egypt. Candance and her army took the statue back to the city of Meroe and buried the severed head of the glorious Augustus beneath the steps of temple dedicated to victory. It was a superbly calculated insult. From now, everybody walking up the steps would literally be crushing the Roman Emperor under their feet. And if you look closely at the head, you can see tiny grains of sand from the African desert embedded in the surface of the bronze - a badge of shame still visible on the glory of Rome.

Neil McGregor, A history of the world in 100 objects.

Es sabido que toda historia es contemporánea, aunque se refiera al pasado más remoto. O mejor dicho, que toda mirada al pasado se realiza con los ojos del presente, proyectando en lo que se relata nuestros ideales, nuestras apetencias y nuestras fobias. No es de extrañar, por tanto, que a la hora de leer historia, lo que busque la mayoría sea una confirmación de sus creencias, por muy equivocadas y fantasiosas que éstas sean, y que como consecuencia demasiadas veces los que escriben la historia adopten una actitud apologética, mediante la que intentan convertir el pasado en prueba fehaciente del presente. Ejemplos de esta distorsión hay muchos, cercanos y lejanos, como ocurre con la religión secular de los nacionalismos de toda vertiente u origen, siempre preocupados por encontrar la comunidad ideal y el hecho diferencial que bendiga el orden social y moral que quieren imponer a la población que tiene la desgracia de habitar sus territorios ancestrales.

Hay otras formas de abordar el estudio de la historia. De hecho, si algo he aprendido en mis muchos años de afición por esa disciplina humanística, es que uno de sus mayores placeres es encontrar repentinamente ese hecho que pone en cuestión todos tus supuestos anteriores. Esa iluminación no depende de lo mucho o poco que se sepa, puesto que como el mar, la historia es inabarcable, inconmensurable, hecho que explica las muchas seguridades y precauciones que colocan en su narración los malos historiadores a los que hacía antes referencia.