sábado, 25 de octubre de 2014

From Beyond the Grave


Una de las consecuencias personales de la reapertura del Museo Arqueológico Nacional de Madrid es que mi biblioteca se ha incrementado en un buen puñado de volúmenes, comprados en la bien surtida librería de ese museo. Aunque la mayoría han acabado en la pila de pendientes sin fecha, ha habido un par que he sido incapaz de dejar para luego y que les iré comentando esta semana. El primero de ellos se llama La Llamada Muda, escrito por el estudioso francés Jean Christophe Bailly, y trata sobre esos retratos de época grecorromana hallados en Egipto que se conocen de ordinario como retratos de El-Fayyum, por la zona de ese país de donde procede la mayoría.

Si el nombre les suena, ya sabrán de qué estoy hablando y de su importancia. Si no lo saben, decirles que estos retratos fueron hallados sobre momias de los siglos I al IV de nuestra era, substituyendo a las características máscaras funerias, y se caracterizan por un realismo de rara intensidad, que no volvería a ser habitual en la historia del arte hasta el renacimiento italiano del siglo XV. De hecho, es ese realismo la causa principal de la fascinación que muchos tenemos por esos retratos, ya que su calidad es tal, su proximidad y su carnalidad tan conseguida, que en sus mejores ejemplos da la impresión de que nos encontremos ante el propio difunto redivivo, que mira y observa a través de un abismo de siglos, repentinamente abolidos.

martes, 21 de octubre de 2014

Soul to Soul


I started early, took my dog,
And visited the sea;
The mermaids in the basement
Came out to look at me,

And frigates in the upper floor
Extended hempen hands,
Presuming me to be a mouse
Aground, upon the sands.

But no man moved me till the tide
Went past my simple shoe,
And past my apron and my belt,
And past my bodice too,

And made as he would eat me up
As wholly as a dew
Upon a dandelion’s sleeve—
And then I started too.

And he—he followed close behind;
I felt his silver heel
Upon my ankle,—then my shoes
Would overflow with pearl.

Until we met the solid town,
No man he seemed to know;
And bowing with a mighty look
At me, the sea withdrew
Comencé temprano, tome mi perro
Y visité al mar
Las sirenas del sótano
Salieron a verme

Y las fragatas del piso superior
Extendieron su manos de cáñamo
Pensando que yo era un ratón
Embarrancado en las arenas

Pero nadie me movió hasta que la marea
Superó mi sencillo pie
Y fue más allá de mi delantal, y mi cinturón
Y mi corsé también

E hizo como si fuera a tragarme
Tan completamente como el rocío
Sobre la manga de un diente de león
Y entonces yo también comencé

Y él - él me siguió de muy cerca
Sentía su talón de plata
Sobre mi tobillo - entonces mis zapatos
Desbordarían perlas

Hasta que nos encontramos la sólida ciudad
Que nadie parecía conocer
E inclinándose con profunda mirada
Ante mí, el mar se retiró

Detrás de todo poeta anida un misterio.

Estudiando su biografía, sus cartas, los testimonios de sus contemporáneos. Analizando sus versos, comparándolos con otros suyos, con los de sus coetáneos, trazando su evolución estilistica, creemos poder guardarlo en una cajita, etiquetarlo y archivarlo. Olvidarlo, en definitiva, para que no nos moleste ni nos turbe.

martes, 23 de septiembre de 2014

Displaying the Past (I): Problems, limitations and absences

Tengo una relación especial con el Museo Arqueológico Nacional madrileño - lo mismo me ocurre con el Museo del Prado, por cierto -. Debido a mi edad, soy estricto contemporáneo de la reforma de los años setenta del siglo pasado, de la que fui visitante asiduo desde principios de los años ochenta... y por asiduo quiero decir que durante mi juventud, en los largos meses de vacaciones, me iba todos los días a pasar la mañana entera allí, explorando en profundidad los objetos expuestos, memorizando los textos que los acompañaban, intentando extraer conclusiones y relaciones.

Hay que admitir que a principios del siglo XXI el museo necesitaba una reforma urgente. Gran parte de las salas permanecían cerradas por falta de personal, mientras que el deterioro del propio edificio, goteras incluidas, amenazaba algunas de sus piezas emblemáticas. Por otra parte, siempre había sido un museo caótico en su organización, en el que la acumulación exhaustiva de piezas, cuantas más mejor, podía acabar con las fuerzas y las ilusiones del más pintado. Sin embargo, lo peor era que había sido montando siguiendo unos criterios metodológicos que en la época de la primera reforma empezaban ya a cuartearse y que a principios de este siglo estaban completamente desfasados.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Reiterations and Omissions

El Greco, Fray Hortensio Félix de Paravicino

Cezanne, Madame Cezanne con vestido Rojo
Como siempre, acabo comentando las exposiciones justo antes de que vayan a cerrarlas. No obstante, si aún no la han visto, no se pierdan la dedicada el Greco en el Museo del Prado, con el título de El Greco y la Pintura Moderna. Independientemente de los problemas que presenta  - y que les comentaré a continuación - esta muestra es una oportunidad única de ver en persona unos cuantos Grecos que tienen su hogar al otro lado del Atlántico, además de disfrutar de magníficas obras del movimiento moderno y descubrir algún que otro nombre - como Korteweg - de los que no se entiende el olvido.

Por pasar a los peros - que como digo no desmerecen la exposición, sino que sólo muestran mi tendencia a buscarle tres pies al gato -, el primero es que realmente esta exposición no aporta nada nuevo. La estrecha relación de El Greco con la vanguardia, coincidente con su descubrimiento en la transición del XIX al XX, es un lugar común que se viene enseñando en todos los manuales de arte desde hace decenios. Obviamente, una exposición de este tipo nos permite comprobar con nuestros propios ojos esta influencia/admiración de la modernidad hacia un pintor del XVI/XVII, pero tengo la impresión de que en más de una ocasión, la conexión no es tanto estilística - como sería el caso de los cubistas con la construcción plana de los cuadros de El Greco - como de preferencias y gustos. Es decir, El Greco como pintor favorito de un pintor vanguardista, pero sin influencia clara en su pintura.

martes, 2 de septiembre de 2014

Taking to the streets


Aldo van Eyck, Playground

Si siguen la temporada de exposiciones madrileñas, sabrán que hay instituciones mucho más locuaces que otras. Ciertos museos y fundaciones - ya intuirán a quien me refiero - realizan auténticas campañas propagandísticas de sus muestras, en su opinión, únicas, definitivas, irrepetibles, iluminadoras e enciclopédicas. En realidad, la mayoría de las ocasiones lo único que hacen es dar vueltas al mismo molino, repitiendo una y otra vez esos artistas y movimientos que saben atraerán al público a manadas.

Una excepción en este ámbito es el MNCARS, Museo Reina Sofía o Sofidú, para los amigos. La diferencia estriba en que aunque se trata de una institución mastodóntica, un transatlántico/acorazado de las artes, el objetivo de sus muestras recientes es trazar una historia del arte post-1945, tan desconocido para el aficionado corriente. Esta tarea no se limita a revisar artistas o enumerar movimientos, sino que intenta buscar temas metaartísticos, aparentemente fuera del ámbito de la estética y la práctica artística, que  permitan contemplar estos fenómenos desde un punto de vista nuevo, para encontrar así relaciones y similitudes inesperadas.

Una de estas exposiciones tipo/búsqueda es la Playgrounds: Reinventar la Plaza , que se puede visitar aún en las salas de ese museo.

sábado, 30 de agosto de 2014

Under the Shadow of Postmodernism (XIII)

In the prime of empire, Spain held her colonies in leading strings. Spanish bureaucrats supplied their government, Spanish merchants their material needs. Manufacturers, equipment, even foodstuffs were so apportioned from Spain as to yield the maximum return for the minimum outlay. Payment was demanded in precious metals, virtually the only commodity of interests to the metropolis. The foci of the empire were therefore the silver colonies of México and Perú, whose societies and economies were orientates around silver production. Other settlements were assigned inferior status and given the minimum support compatible with imperial defence. The system was paternal, benevolent, but essentially exploitative. And the balance of power was firmly weighted towards the metropolis.
This primitive Imperialism could not endure. Mineral Wealth was a wasting asset, and invariably engendered other activities. American societies gradually acquired an identity and a life of their own, developing further sources of wealth, reinvesting production, improving their subsistence economies in foodstuffs, wine, oil and cloth. As the first mining cycle came to an end in México, the colony rebuilt its economy around agriculture and livestock and began to supply some of its own needs in manufactured goods. Perú, too, diversified its economy, exploited its natural resources and absorbed its own wealth. As the inequity, shortages and high prices of the Spanish monopoly System became more flagrant, the colonies extended economic relations between themselves, and inter-colonial trade developed a buoyancy of its own, independent of the transatlantic network. Economic growth was accompanied by social change, by the formation of a creole élite of landowners and merchants whose interests did not always coincide with those of the metropolis, least of all in their pressing claims to property and labour. The colonists were also ambitious for office, a right defended by the distinguished Spanish jurist, Juan de Solórzano, who argued that creoles were qualified for appointment by their talents and experience, and were entitled to preferment in their own country.

John Lynch, The Hyspanic World in Crisis and Change.

Continuando mi lectura en paralelo dos historias de España multivolumen, la dirigida por John Lynch en Inglaterra a principios de los noventa, frente a la Fontana/Villares editada por Crítica e iniciada en la década pasada, le ha llegado el momento a la visión del siglo XVII español que realiza el hispanista británico John Lynch.

No voy a reiterar mis reparos hacia la Fontana/Villares. La de John Lynch tiene también sus defectos, siendo el principal que se construye alrededor de los tres volúmenes escritos por ese historiador, los únicos de la colección con una extensión suficiente para abarcar con detalle los periodos tratados, en este caso, del siglo XVI al XVIII. En este sentido la comparación de cualquiera de esos volúmenes centrales de la historia de Lynch con los homólogos de la Fontana/Villares es completamente odiosa y ociosa, ya que mientras en ésta última la narración se limita casi exclusivamente a los hechos políticos, sin ser capaz de estructurarlos con la suficiente claridad, Lynch realiza una ejemplar labor de síntesis que se extiende además a los aspectos sociales y culturales, con la guinda de atreverse con la historia y evolución del Imperio Hispano en América, normalmente olvidado en la mayoría de nuestras historias patrias, tan desmemoriadas ellas