domingo, 14 de septiembre de 2014

The Beltesassar List (LX): Dog (2001) Suzie Templeton









Como todos los domingos, continúo mi con revisión semanal de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a Dog, corto realizado en 2001 por la animadora británica Suzie Templeton.

Muchas veces les habló de como la geografía de la animación no suele coincidir con la de la cinematografía. Así ocurre que tanto Canadá como El Reino Unido sean potencias en este campo, los dos por las misma razón: la existencia de instituciones oficiales, la NFB y el Channel Four, respectivamente, que subvencionan esta forma de expresión artística. Esa acción filantrópica, alejada de los designios del mercado, no sólo permite que la animación de estos países sea de primera categoría, sino que en ella se plasme lo que no se puede calificar de otra manera que como arte. Es decir, la búsqueda de nuevas soluciones, de nuevas maneras de ver y representar, que permitan descubrir horizontes inexplorados.

Suzie Templeton es una de las artistas que se ha beneficiado de estos apoyos económicos. Su técnica favorita es la stop-motion, en su variante de la animación de muñecos. En ellaese campo, la animadora británica hace uso de los últimos avances técnicos a su disposición, que convierten a los muñecos en auténticos cyborgs y permiten así dotarles de una expresividad facial imposible con los métodos de antaño. Unas carencias que  llevaron a otras escuelas, como la checa iniciada por Jiri Trnka, a renunciar a lograr esos mismos efectos, de manera que sus muñecos permanecían congelados eternamente en una única expresión, lo que no implica que fueran menos expresivos.

En el caso de Dog, el uso extremado de las nuevas posibilidades técnicas causa que en ocasiones creamos estar viendo a personajes reales - o a sus constructos digitales - sino fuera porque inmediatamente la tosquedad  y los defectos inherentes y esenciales a la stop-motion nos hacen recordar que estamos presenciando una ilusión. Esta contradicción entre naturilismo a ultranza y torpeza propia de la técnica, provoca por una parte que el realismo de los muñecos consiga que el contenido temático nos afecte profundamente, mientras que por el otro evita que la negrura y la desesperación que transmite ese mismo contenido nos aplaste y asfixie.

Porque lo que narra el corto es una historia de silencios, sobreentendidos y malentendidos, de la que sólo vemos un breve fragmento, desconocemos su inicio y nunca descubriremos su final. Una casa afectada por una tragedia, la muerte de un familiar, cuyo peso impide que los supervivientes vuelvan a la normalidad, si es que ésta existió alguna vez. Un escenario cuya suciedad, cuya decadencia, cuyo desorden muestran el grado de descuido, de olvido de la propia dignidad, que ese dolor pasado confiere al presente, arrebatándole todo significado, toda referencia que no sea él mismo. Una situación en la que a una desgracia sucederá otra, cuyo resultado será más dolor, mayor silencio, hasta culminar una separación no expresada que se supone completa y permanente desde ese instante.

Dog es uno de los cortos más tristes y deprimentes que se hayan rodado. Una obra en la que toda luz ha sido cegada. Todo camino de escape, bloqueado, Una trampa que se cierra sobre nosotros sin remisión ni escapatoria, puesto que nuestro destino, lo queramos o no, hagamos lo que hagamos, confluirá en la muerte que aquí se representa,  momento en que los más afortunados serán aquellos que la reciban sin dolor, sin sospecharla, sin llegar a enterarse de cuando tuvo lugar.

No les entretengo más. Vean el corto si se atreven y saquen sus propias conclusiones.