sábado, 31 de enero de 2015

A pesar Suyo

Concepción de la virgen, Ambrosius Belson

Les he indicado otras veces que en el panorama expositivo madrileño han aparecido unos cuantos espacios de los que no tenía noticia, mientras que otros han sido resucitados. A esta última categoría pertenecen las antiguas salas del antiguo Centro Cultural de la Villa, ahora Centro Cultural Fernando Fernán Gomez, que a punto estuvo de quedarse en sólo Fernán Gómez. Por ese espacio, uno de los mayores de Madrid en extensión, han pasado exposiciones modelo que intentaban abarcar fenómenos con una profundidad que sólo estaría al alcance de museos enteros. Así, en años sucesivos, se pudieron ver muestras que ilustraban la Península Ibérica en los años 1, 1000 y 2000; los diferentes informalismos hispanos de la segunda mitad del siglo XX, el fenómeno religioso en el mundo presente o la evolución del área guatemalteca de los Mayas a la actualidad.

La reapertura de estas salas tuvo lugar con la visita, el año pasado, de los guerreros de Xian, y se ha visto confirmada con la exposición a Su Imagen, inaugurada en noviembre de año pasado. En sí, el tema que propone la muestra, la revisión del arte religioso en la península, sería más que interesante, sino fuera porque el enfoque no es estríctamente artístico, sino pastoral y evangélico. Promovida por la Conferencia Episcopal Española, la exposición pretende dar a conocer la doctrina cristiana, en su vertiente católica, utilizando para ello cinco siglos de historia del arte en la península. Catolicismo, entendido como una de las esencias irrenunciables de España, de manera que la obras expuestas vienen a recuperar, en cierta manera, su carácter devocional - aunque se incluyan algunas que poco tienen de piadosas y sí mucho de contestatarias, caso de los lienzos de Solana.

jueves, 29 de enero de 2015

En Círculos (y I)

Aber das bedeutete nichts, als dass für ihn die Zeit gekommen war, wo der Gefangene nicht begreift, wie er sich die Freiheit hat rauben lassen können, ohne sie bis auf den Tod zu verteidigen. Denn wenn Diotima sagte: "Was sind Weltereignisse? Un peu de bruit autour de notre âme...!" - so fühlte er das Gebäude seines Lebens erzittern.

Robert Musil - El hombre sin atributos

Pero eso no significaba nada más que para él había había llegado el momento, cuando el prisionero no llega a concebir, como ha permitido que le arrebaten su libertad, sin haberla defendido hasta la muerte. Porque cuando Diotima decía: "¿Qué son los acontecimientos mundiales? ¡Un poco de ruido alrededor de nuestra alma...!", Él sentía estremecerse el edificio de su vida,

Der Mann Ohne Eigenschaften, la novela de Robert Musil que he citado arriba, es una de mis favoritas, casi podríamos decir una obra central en mi vida, a la que me veo obligado a volver a intervalos regulares, como me ocurre con À la Recherche du temps perdu. La he leído ya dos veces entera - en alemán, si me permiten presumir - y ahora me hallo enfrascado en la tercera lectura, revisión o más bien viaje y aventura, si prefieren. Son tales las dimensiones y profundidad de esta novela que cuando uno debe enfrentarse a ella, más vale coger un buen macuto, llenarlo de provisiones y no poner un límite temporal a sus exploraciones. Un límite menor de muchas semanas, incluso meses, quiero decir.

La primera vez que me aventuré por sus espacios, allá por la década de los noventa del siglo pasado, la obra de Musil me fascinó, quizás porque mi edad, mis sentimientos y mi concepciones eran muy próximos a los del personaje protagonista. Que la leyera, no quiere decir que la entendiera. Esta novela no es de la que hacen concesiones al lector y fácilmente se puede acabar perdido, enredado, en la maraña de argumentos y contrargumentos que constituyen su núcleo central. El esfuerzo que requiere, por tanto, es similar al de un explorador perdido en la selva o en el desierto, y en ese punto no me ayudaba mucho que mi alemán fuera fragmentario e incompleto, de casi no entender una de cada dos palabras de las allí escritas.

sábado, 24 de enero de 2015

Un repertorio de excusas

Lienzo de Tlaxcala, siglo XVI, representación de la Noche Triste
 Por comenzar bien el nuevo voy a intentar escribir mis comentarios tras la primera visita a una exposición, para evitar que lleguen a destiempo, como de ordinario. La exposición que tiene el honor de ser la primera es La Ruta de Cortés, abierta en las salas del Canal de Isabel II. Una muestra que, ya les adelanto, tiene más sombras que luces, en lo que se refiere la ilustración de la Conquista de México en el siglo XVI.

No se puede negar que el descubrimiento y conquista de América es uno de los hechos decisivos de la humanidad. En prácticamente un siglo, una de las civilizaciones mundiales, la europea, se puso en contacto con todas las demás, convirtiendo la historia de local en mundial.  Ejemplos de lo que supuso esa primera globalización - aunque esa palabra no sea completamente afortunada - son la irrupción masiva de la cerámica china en Europa, via las Filipinas y Macao, la aparición de lacas decorativas japonesas en los muebles castellanos o la embajada que el Daimio japonés Masamune Date envío al rey Felipe III y al Papa a principios del siglo XVII. En sentido inverso, el oro de las indias, en forma de piezas de a ocho, inundó los mercados orientales, mientras que las armas de fuego europeas fueron decisivas en la formación del shogunato japonés.

sábado, 17 de enero de 2015

Polos Opuestos

Retrato de Miss R, Alvin Langdon Coburn
Como sabrán, mi manía de visitar las exposiciones dos veces y no comentarlas hasta la segunda visita, provoca que mi reseñas siempre aparezcan cuando ya no hacen falta: cercanas a las fechas de clausura o ya clausuradas. Incluso ocurre que, dada la cantidad de muestras que coinciden últimamente en el panorama expositivo madrileño, tengo que componer pequeños cuadrantes para asegurar que no soy yo el que vaya a perdérselas.

Así, el sábado pasado visité dos exposiciones muy distintas, casi in extremis. Primero, la llamada Impresionismo Americano, abierta en la Thyssen. Luego, la Alvin Langdon Coburn en las salas de fotografía de la Mapfre. Una, típica de una institución que sólo sabe seguir caminos trillados, mejor dicho, aquellos que le granjean visitantes e ingresos; la otra empeñada en ilustrar fenómenos artísticos un tanto en la penumbra o simplemente desconocidos para el aficionado medio.

Pero para saber cuál es cuál tendrán que seguir leyendo tras el salto.

martes, 13 de enero de 2015

Pequeñas ventanas

Danae, Tiziano

En otras ocasiones les he comentado mis dudas sobre la reforma de El Prado, en concreto, que la ampliación ha redundado en una disminución del espacio expositivo permanente. En lo que se refiere a exposiciones temporales, sin embargo, la reforma ha permitido tener abiertas varias al mismo tiempo, incluso extendiéndose a otras regiones del museo, en curiosa contradicción de los propósitos de la dicha reforma.

Ahora mismo, el plato fuerte de El Prado es la muestra Goya en Madrid, que ya comentaré largo y tendido en otra ocasión, con sus defectos y virtudes incluidos. No obstante, no hay que olvidar las varias pequeñitas que comparten espacio con ella, y que a pesar de su corta extensión sirven para iluminar detalles y momentos particulares de la historia del arte.

viernes, 2 de enero de 2015

¿Cuál es el camino?

Títeres utilizados en las representaciones teatrales de los partisanos eslovenos (circa 1944-45)

Ya les he comentado en varias ocasiones que las exposiciones organizadas por el MNCARS, familiarmente Sofidú, tienen un carácter especial que ninguna de las instituciones madrileñas alcanza a replicar. Se trata de una vertiente eminentemente política, que pone en relación el arte de un tiempo con los hechos sociales de ese momento, evitando esa separación/amputación que busca disociar el arte de las influencias recibidas en su gestación, las repercusiones ejercidas al aplicarlo, durante el desarrollo de esos hechos históricos. En otras palabras, intentando absolver a un artista o un movimiento artístico de las consecuencias de la ideología que eligieron seguir, servir y ensalzar.

Una de las exposiciones que se pueden visitar ahora en el MNCARS y que siguen la línea arriba apuntada tiene por título Un saber realmente útil, que intenta explorar las relaciones entre arte y educación. En principio ambos ámbitos pueden parecer un tanto separados, y de hecho la exposición podría haberse limitado a ilustrar como se enseña y se transmite la historia del arte en las escuelas. Ese punto de partida, restringido y acotado, fácil de mantener dentro de unos términos que no ofendan a nadie, puede llevar no obstante a conclusiones inesperadas e incómodas, si se realiza con el suficiente rigor. El problema de toda historia del arte, que las convierte inevitiblamente en parciales, cuando no interesadas, es el hecho de que para enseñarla, para poder prensarla en unos cientos de páginas o en unas decenas de horas lectivas, es necesario olvidar voluntariamente muchas manifestaciones artísticas, independientemente de su importancia, valor o repercusión.